El objeto del deseo.

f8659bd9731bf13a911fc0b53b72bdd6 ¿No les pasó que con el primer embarazo tenían ese objeto fetiche que era indispensable? Para mi fue, y sigue siendo una mecedora, no puedo explicarlo, simplemente relaciono maternidad con una mecedora y una mamá (yo) descansada, sin ojeras, sin pesares, sin ningún quehacer, simplemente con el tiempo detenido en silencio en plena adoración y contemplación del recién nacido, mi bebé. Creo que he probado chorrocientos millones de mecedoras en el mercado, desde Ikea hasta hechas sobre pedido….en fin el caso es que con mi primer bebé, no hubo chance de nada, y la mecedora pues quedó en segundo, tercero….último plan…..esta vez es la revancha, tengo el espacio perfecto para la mecedora adorada, solo que me ha costado trabajo decidirme….una por la calidad, la manera de balancearse y claro está, el precio. No es tarea fácil, dirán que es una mecedora…sí es una mecedora, pero no cualquiera, debe de tener el perfecto balanceo casi como el que pudiera recordar vagamente que había en mi casa, esa la que conocí perfectamente en cualquier posición malabarista para ver la tele más grande o para leer un buen libro con el vaivén de las olas que te hacía soñar en cada página, la que aparecía en varias fotos con mi mamá y yo en brazos…. Bueno tal vez una versión más moderna pero como sea el balanceo es el balanceo y de eso depende todo ¿no?.

Veremos en que termina, pero díganme ¿ustedes tenían algún objeto de este tipo?

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6 pensamientos en “El objeto del deseo.

  1. Mi objeto del deseo era un Moisés o bassinete, me lo regalaron y lo hilvane a manó para después coserlo a máquina. Fue mucho trabajo pero quede satisfecha. Cuando el bebe nació, decidimos que dormiría con nosotros así que por la noche no lo use. Creo que sólo le sirvió un mes porque creció muy rápido. También considere la mesedora, pero nunca la necesite a pesar de que sólo les di pecho a mis tres hijos.

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  2. Mi mecedora tuvo varias funciones… En un principio marcaba con su vaivén el compás de la música, después fue participe en numerosas fábulas y cuentos… Cuando pasó el tiempo se convirtió en caballos desenfrenados, carruajes, montañas rusas…. Hasta en la batí cueva ! Ahora mi mecedora está a la espera a que lleguen los nietos para mecerlos al compás de la música recordando los viejos y amados tiempos…

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