“Miam miam” mamá

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¿Recuerdan que alguna vez les conté eso de dar de comer a mi hija? ¿los inicios? En Un avioncito cargado de… pues bueno, ahora le toca a la madre.

Es una etapa muy divertida, pues aún con la llegada del pequeño puedo decir que también tenemos momentos de juegos, de alegrías, de charlas entre ella y yo, y bueno entre todo lo que podemos hacer, deshacer e inventar en una tarde de chicas, a ella le gusta jugar a la comidita, tiene un carrito de té, el cual tiene tazas, cupcakes, pastelitos, azucarera (esta última la usa como taza pues aquí solo usamos el azúcar para los pasteles así que eso de azucarera quién sabe, no lo conoce). En fin puedo estar 45 minutos tomando té, café, jugos y uno que otro pastel, eso sí, hay que tener cuidado pues la mayoría de las bebidas que te da están muy calientes así que hay que soplarle (ella insiste).

De vez en cuando puede prepararte un platillo, así que de manera imaginaria hace con las manos, movimientos circulares, pone algunos ingredientes acompañados de “chis, chus, chis” para al final llegar con un plato (que no ves) y dártelo, a condición que te lo comas todo y le soples por supuesto, ¡ah! se me olvidaba también hay que hacer ruido de que te estas comiendo el platillo sino no tiene chiste.

Pues bueno a todo esto, una vez que se aburre va a la alacena a buscar algo para comer, le encanta agarrarnos por sorpresa por si olvidamos dejar a la vista algún chocolate o papa frita (¡ahora ya no nos dejamos sorprender!)

Cabe mencionar que es muy compartida la mayor parte del tiempo, así que si está comiendo algo te da, te dice “miam miam” seguido de un “¿miam miam?” (todo está en la pronunciación), y claro que no acepta un no por respuesta.

Un fin de semana, esos de los que padre e hija dan 20 minutos de paz y se van a buscar el pan y en ocasiones unas flores, llegaron con el desayuno, pan, cuernitos, chocolatines, en fin hasta me habían preparado el café (eso es glorioso después de una noche en guardia con el segundo hijo). Yo por mi parte seguía arrullando al retoño y dándole de comer cuando llegó mi hija y me dijo:

Ella: ¡Pa! ¡Pa! = ¿quieres pan?

Yo: No mi amor espera a que termine con tu hermano y voy a la mesa con ustedes

Ella: ¡pa! ¡pa!

Yo: ok, dame un cuernito por favor

Ella feliz corrió a la mesa por uno y muy cuidadosamente lo trajo hasta mi diciendo

Ella: miam miam

Yo: sí gracias mi vida

Yo alargué la mano para agarrarlo y recibí un tremendo ¡Nooooooooo! Miam miam, en ese momento ella empezó a partir pequeños pedazos y dármelos en la boca seguidos de un “miam miam” faltaba más y claro con una sonrisota sin igual, así que seguimos con los hechos hasta que se le cayó al piso mi “Pa” y me lo quiso dar, le dije que no que estaba sucio así que supuestamente resignada dijo “gua gua” (para el perro), pero creo que en un momento se dio cuenta que ya no había más cuernito y sin agua va me lo metió a la boca diciendo “No gua gua”, “mamá” “miam, miam”

Su papá de lejos, no podía con la risa y repetía el “miam miam” de mi hija.

Y así la historia de un avioncito cargado de……para mamá.

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El rincón de los lamentos.

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Es hora de pasar a cosas serias, cuando apenas se vislumbraba el pequeño gran carácter de mi hija, hicimos una lista de las cosas que haríamos para educarla de manera saludable para la mente de sus padres y de manera cariñosa para que ella entendiera lo que pasaba a su alrededor.

Partimos de la idea de que lo mejor es el diálogo, aun pequeños entienden todo, y poco a poco van haciendo un balance o no entre las cosas buenas y las malas (por decirlo de alguna manera).

Empezamos muy bien, cuando hacía alguna rabieta (que no eran muchas al principio) era fácil calmarla, y nosotros padres orgullosos (no sabíamos que apenas empezaba) decíamos que éramos los mejores y nuestra hija súper entendida a su corta edad. Una que otra vez hizo alguna pataleta de esas que gritan y terminan en el piso, la ignoramos y listo, una estrellita más a nuestro favor, somos los mejores decíamos.

Poco a poco el carácter de mi hija se fue acentuando y ya no era tan fácil controlarla, en el sentido de que hiciera caso y no gritara, además de no hacer tonterías (dependiendo el momento y la idea en turno). Finalmente nos decidimos por hacer uso del “rincón”, si hacía algo malo o se ponía difícil pues se iba al rincón, ojo que este uso era exclusivo de los padres, creemos firmemente que somos nosotros quienes debemos encargarnos de su educación y en determinado caso castigo, la manera de hacerla entrar en razón, en este caso el rincón, claro que si se sale corriendo en la calle en pleno transito pues no hay que dejarla ¿no? Pero eso es un poco de obviedad en el asunto (aunque por si acaso lo repito seguido). Tiene que dar la mano, tiene que ir en su silla en el coche, tiene que ponerse un suéter para salir, etc,…. Una nunca sabe de los caprichos de mi hija y de lo que puede hacer a sus escasos dos años con las personas cariñosas que la rodean.

Pero bueno, para no desviarme, nos dimos cuenta que el uso del rincón también le servía a ella para aclarar ideas, había veces que en pleno berrinche de esos Hard Rock, se iba al rincón y en menos de un minuto ya estaba como si nada con la sonrisota habitual. Dentro de todo pensamos que era una buena opción y sinceramente aún en la calle siempre hay un rincón disponible para calmar pasiones desembocadas.

Con el tiempo ya ni siquiera había necesidad del rincón pues se portaba relativamente bien, así que cuando las personas hablaban de los terribles dos, pues decíamos que no era para tanto, que los papá tenían la tendencia a exagerar, etc. Uy! Me trago mis palabras cof cof, con la llegada del hermanito hace ya 7 semanas, empezamos a vislumbrar algunos signos del terremoto que se avecinaba, las idas al rincón, que ahora llamamos el rincón de los lamentos, el cual es fácil saber cual es en esta casa pues está de todos colores, se hacía más a menudo, teníamos subes y bajas unas peores que otras, hasta que con el tiempo otra vez regresamos casi a la normalidad, excepto por la noche trágica en la que se me ocurrió llevarla a mi cama pues se había despertado en la noche, ahí se dio cuenta (pues creo que no había pensado en ello) que el bebé duerme en nuestro cuarto uffff ¡ERROR! ¡GRAVÍSIMO ERROR! Ahora es un vuelve a empezar, aunque claro a pesar del rincón de los lamentos seguimos explicándole una y otra vez las cosas, ¿qué podemos hacer si no? Así es esto y mientras siga en esta etapa de celos incontrolables y terribles dos en un mismo plano, hay que estar preparados para todo pues la pequeña bomba puede estallar en cualquier momento.

Lo bueno de todo esto es que es en intervalos, no todo es negro, la verdad ya viendo las cosas de manera perspectiva nos reímos de todo lo que puede ocasionar en el sistema nervioso de sus padres un pequeño angelito de 2 años.

Buen día a todos!

¿Dónde está el perineo? ¿Al norte de la península Ibérica?

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No, no, noooooo querida, el perineo mejor conocido como suelo pélvico es el soporte de todo nuestro embarazo, por lo que hay que cuidarlo, protegerlo y amarlo hasta las últimas consecuencias.

Después de la carga amorosa que le da a nuestro retoñito, hay que ocuparnos de él, y consentirlo, tratar de reforzarlo para que en un futuro no nos arrepintamos del favor.

9 meses de carga extra hacen de las suyas, tal vez no en el momento, pero más tarde entrando en años puede que no tengamos el soporte de antes, lo más común son las fugas urinarias, así que para contrarrestar el trabajo forzado de esto meses una vez pasando 6 semanas (aquí se estila esto), una debe de hacer trabajos de reeducación, reencontrar nuestro cuerpo y volverlo a reforzar, restablecer los lugares de origen de los abdominales que también durante los meses de embarazo se fueron a dar una vuelta….es también un espacio para nosotras, más allá de ejercicios físicos del estilo Pilates, es un momento para respirar un poco de todo el ajetreo en el que andamos.

Aquí en Bélgica tienes derecho a siete sesiones que la seguridad social te paga por completo, y aunque desde el hospital las matronas y médicos te lo dicen al infinito, no muchas mujeres lo llegan a hacer, por distintas razones, tiempo, trabajo, casa, etc.,

En mi caso con una segunda cesárea, ya para la sexta semana puedo empezar este tipo de ejercicios, puedo decir que la franca recuperación es al mes, es en ese momento que dices wow! Ya puedo moverme sin hacer cara de terrible sufrimiento pues se te olvidó (por un micro segundo) la herida, las grapas, moverse lento, no hacer movimientos bruscos (como si con un segundo niño pudiéramos evitarlo), en resumen jugar a las estatuas de marfil y llamar servicio al cuarto.

Hay muchas maneras de hacer este trabajo, pero la que a mi más me gusta (tampoco es que haya probado otra) es el de los “kines” y en grupo, tal cual como una clase de Pilates y si tienes suerte hasta pequeña relajación y té tienes al final de la hora prevista.

La primera vez que fui, me costaba trabajo salir de casa, además de llevar a mi hija, tener que lidiar con personas, lo último que pensaba era en reeducación y un espacio puramente femenino, lo que quería era dormir y no salir a encontrar bichos que se le pudieran pegar a mi hija. Pero para mi sorpresa, era cero estrés, si el bebé lloraba a nadie le importaba, ¿el bebé quería comer? Pues era el momento cualquiera que fuera….recuerdo que con las prisas y la inexperiencia, se me habían olvidado los pañales, y claro es el día en que los necesitas, ya me esperaba las miradas inquisidoras señalándome de mala madre, pero no pasó nada de eso, por suerte fue al final, y las mamás me señalaron una cabina donde había todo el material, me acuerdo que me dijo una, oye! Nada de estrés, tu tranquila que no pasa nada, así es esto y se vale que se nos olvide. Ahí pude respirar y sentirme más tranquila para hacer una hora de ejercicio con mi bebé de 6 semanas (que por cierto, cosa rara no daba lata) y tomarme un pequeño espacio para mi en medio de la maternidad que a penas se anunciaba.

La ruta (150 palabras)

Desconocida, lado, cabeza

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Había pasado toda su vida buscando la ruta desconocida, este era el último viaje, si no la encontraba ahora daría por terminada la aventura, era hora de descansar. Viajar por constelaciones, planetas, mares infinitos daba trabajo y de que hablar, pasaría el tiempo que le quedaba, mucho o poco para escribir sus vivencias.

Se dirigía a la última constelación conocida, esa que estaba a un lado de la estrella dorada, parecía que ahí se encontraba un lugar apacible para terminar su historia, una vista maravillosa, un clima templado, el sonido de las olas y una que otra estrella fugas.

Ya casi por llegar, se le atravesó un hoyo negro, ¡paf! Y en un santiamén la reconoció, era la ruta que tanto había buscado, por fin podría viajar en el tiempo, su tiempo, su historia y con solo voltear la cabeza podría mirar y aterrizar en ese momento tan amado, anhelado.

Nota:

150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento con ellas ¡de 150 palabras!

Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

¡Mamá, no te escondas!

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea “Aprendiendo lactancia y amamantamiento: Curso virtual automatizado basado en principios de la OMS” de próxima aparición. Bajo derecho de uso permitido por el Instituto Nacional de Salud Pública.

Es una acción en conjunto entre Misión: Mamá NinjaPau Almuni,  Un papá como Vader, Joaquín Montaner y La parejita de golpe.

¡Mamá, no te escondas! es el título de esta iniciativa, con el fin de que mamás, papás y comunidad en general apoyemos a una lactancia respetuosa. Dejar a un lado los tabús y poder vivir la lactancia plenamente, sin complejos, sin tener que esconderse, que la sociedad se sensibilice ante este acto que más allá de cualquier cosa principalmente es un acto de amor.

Los vamos a publicar el día 3 de Mayo: un post, un texto, imagen, pensamiento, lo que se te ocurra con el título de “¡Mamá, no te escondas!” haciendo referencia a la lactancia, sin olvidar la etiqueta #mamanoteescondas.

 

Es el momento de alzar nuestras voces, blogueros, tuiteros, padres de familia, amigos, vecinos, todos seamos parte de esto. Al final de este texto encontrarás un enlace para postear tu post y hacer más grande esta fiesta, en twitter puedes utilizar #mamanoteescondas para poder encontrarte más fácilmente, también estamos en Facebook como Misión: Mamá Ninja. Esperamos te nos unas y juntos hagamos pasar el mensaje de “¡Mamá, no te escondas!”

Gracias por leernos, gracias por participar, gracias por ser parte de esto y unir tu voz en pro de una lactancia respetuosa.

 Aquí puedes dejar tu enlace para sumarte a partir del 3 de mayo: