¿Dónde está el perineo? ¿Al norte de la península Ibérica?

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No, no, noooooo querida, el perineo mejor conocido como suelo pélvico es el soporte de todo nuestro embarazo, por lo que hay que cuidarlo, protegerlo y amarlo hasta las últimas consecuencias.

Después de la carga amorosa que le da a nuestro retoñito, hay que ocuparnos de él, y consentirlo, tratar de reforzarlo para que en un futuro no nos arrepintamos del favor.

9 meses de carga extra hacen de las suyas, tal vez no en el momento, pero más tarde entrando en años puede que no tengamos el soporte de antes, lo más común son las fugas urinarias, así que para contrarrestar el trabajo forzado de esto meses una vez pasando 6 semanas (aquí se estila esto), una debe de hacer trabajos de reeducación, reencontrar nuestro cuerpo y volverlo a reforzar, restablecer los lugares de origen de los abdominales que también durante los meses de embarazo se fueron a dar una vuelta….es también un espacio para nosotras, más allá de ejercicios físicos del estilo Pilates, es un momento para respirar un poco de todo el ajetreo en el que andamos.

Aquí en Bélgica tienes derecho a siete sesiones que la seguridad social te paga por completo, y aunque desde el hospital las matronas y médicos te lo dicen al infinito, no muchas mujeres lo llegan a hacer, por distintas razones, tiempo, trabajo, casa, etc.,

En mi caso con una segunda cesárea, ya para la sexta semana puedo empezar este tipo de ejercicios, puedo decir que la franca recuperación es al mes, es en ese momento que dices wow! Ya puedo moverme sin hacer cara de terrible sufrimiento pues se te olvidó (por un micro segundo) la herida, las grapas, moverse lento, no hacer movimientos bruscos (como si con un segundo niño pudiéramos evitarlo), en resumen jugar a las estatuas de marfil y llamar servicio al cuarto.

Hay muchas maneras de hacer este trabajo, pero la que a mi más me gusta (tampoco es que haya probado otra) es el de los “kines” y en grupo, tal cual como una clase de Pilates y si tienes suerte hasta pequeña relajación y té tienes al final de la hora prevista.

La primera vez que fui, me costaba trabajo salir de casa, además de llevar a mi hija, tener que lidiar con personas, lo último que pensaba era en reeducación y un espacio puramente femenino, lo que quería era dormir y no salir a encontrar bichos que se le pudieran pegar a mi hija. Pero para mi sorpresa, era cero estrés, si el bebé lloraba a nadie le importaba, ¿el bebé quería comer? Pues era el momento cualquiera que fuera….recuerdo que con las prisas y la inexperiencia, se me habían olvidado los pañales, y claro es el día en que los necesitas, ya me esperaba las miradas inquisidoras señalándome de mala madre, pero no pasó nada de eso, por suerte fue al final, y las mamás me señalaron una cabina donde había todo el material, me acuerdo que me dijo una, oye! Nada de estrés, tu tranquila que no pasa nada, así es esto y se vale que se nos olvide. Ahí pude respirar y sentirme más tranquila para hacer una hora de ejercicio con mi bebé de 6 semanas (que por cierto, cosa rara no daba lata) y tomarme un pequeño espacio para mi en medio de la maternidad que a penas se anunciaba.

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6 pensamientos en “¿Dónde está el perineo? ¿Al norte de la península Ibérica?

  1. Yo recuerdo ir a las clases post-parto, todas con nuestros bebes a hablar un poco de todo y aprender un mucho de nuestra nueva situación. Allí daba igual si un niño lloraba o comía o había que cambiarle… y era relajante porque veías que situaciones que te habían pasado y que te hacían pensar que eras una mala madre a las demás también les había pasado… era normal… y sí, también hablábamos de recuperarnos nosotras físicamente y de los ejercicios para el suelo pélvico y bailar con los peques y los masajes… en fin… que echo de menos el buen rollito que había y lo mucho que me ayudó a salir de casa y oxigenarme 😉

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    • Cuento los días para ir de nuevo, ya hace falta un poco de charla, tranquilidad, sin tener que estar a la expectativa de lo que pueda hacer nuestro bebé y correr. Un poco de paz, de esa de la que podemos encontrar en un círculo puramente femenino en la misma situación. Y claro hay que airearse de vez en cuando para que no salgan hongos jejejeje

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  2. Tu post me acaba de recordar a los malditos masajes perineales que me hice a diario durante tooooodo el embarazo, y que eran molestos de narices, para al final llegar al parto con una vuelta de cordón y que me rajaran “de cabo a rabo” Odio el perineo, jajaja. Besicos

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    • ay ay ay!
      La parte hermosa del embarazo y el parto es el bebé, lo demás es bastate difícil y no siempre color de rosas…
      Los masajes no los conozco, he oído hablar de muchas técnicas pero al final yo me quedo con los ejercicios tipo Pilates y unas cuantas abdominales 😉 besos

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      • Los masajes perineales son unos masajes que se dan con aceite en la zona perineal durante el embarazo, para dar elasticidad y evitar o minimizar la episotomia. Na, una mierda, a mi me resultaron desagradables, u como te comentaba, no me valieron para nada. 😉

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      • Ay! no pues me imagino que no es como una ida a un Spa, y si de paso no te funcionaron nada recomendables! Una se deja llevar por cada cosa en el embarazo que bueno….que si esto que si el otro…Las enfermeras te cuentan cada cosa! Uffff! si te contara la dieta que tuve en mi primer embarazo! jajajaja Beso linda!

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