Bésame mucho

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Después de darle muchas vueltas al asunto, teniendo en cuenta todos los libros que se han ido apilando a un lado de mi cama, me decidí por este, lo había visto desfilar por todas partes y parecía que en general las personas que lo habían leído, les había funcionado o por lo menos les había dejado algo positivo.

La verdad es que pensé “Un libro más sobre educación infantil” así que un poco por saber de que trataba y un poco por ver si había encontrado el hilo negro para nuestros pequeños, me aventuré a su lectura, en el tiempo que mis hijos lo permitían, un poquito en las tomas de media noche o la madrugada otro poquito por aquí y bueno finalmente lo terminé, empresa nada fácil en estos días de bimaternidad.

Pero a los hechos, en general el libro habla de todas las corrientes para educar a los niños, despulga (por así decirlo) a cada una de ellas, llevándonos a lo más esencial, desde las más excéntricas hasta las que oímos como método infalible, cada una de ellas, nos va contando de manera muy amena cómo han cambiado los tipos de educación a lo largo de los años y sobre todo como es que el hecho de extra poner algunas de ellas a los adultos sería totalmente incoherente, en ocasiones irracional y hasta macabro.

Me gusta como va progresando el libro, como aborda las distintas corrientes, cómo habla de las nuevas teorías basadas en las viejas, como no hay nada nuevo y sobre todo como se repiten unas y otras.

Me hizo repasar un poco los conceptos que llevo en práctica y sobre todo ser más atentiva. Los niños necesitan ser entendidos y que los adultos se pongan a su altura, que el instinto materno es el que nos debería de guiar y hacer un retorno a lo básico, a lo natural, a una crianza con respeto, con amor, con besos.

El libro está dividido en distintos capítulos, primero habla del niño en general, de por qué se comportan de una manera u otra, de las teorías que el mismo autor no comparte hasta llegar al tiempo de calidad….nos va llevando de la mano de manera progresiva, desmiente libros y tendencias que al ser aplicadas hasta son contradictorias, esto me sorprendió pues es verdad que tenemos la tendencia a actuar de cierta manera dependiendo las circunstancias y muchas veces damos mensajes contradictorios a nuestros hijos, sin querer hacerlo.

Sin más, les digo que es un libro que vale la pena leer, en lo personal me ha hecho cambiar algunos hábitos haciendo de la convivencia en la casa mucho más placentera, explicándole a mi hija todo y poniéndome en su lugar, pues porque los niños son niños deberíamos actuar conforme a ello haciendo las cosas mucho más naturales, me gusta esto de basar la educación de nuestros hijos por medio del amor y el respeto.

Bésame mucho

Carlos González

Ediciones Temas de Hoy

Uno_Al_Mes

Uno al mes es una propuesta de Pilar en su blog Mamás Full Time, donde nos invita a hacer una reseña de algún libro leído y compartirla, la última semana de cada mes se publica en nuestro blog con el hashtag #UnosAlMes con el fin de recopilar fácilmente las entradas de los participantes y poderlas leer en su blog.

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El diablo de los números

el diablo de los números

Un libro que te embriaga con la magia de los números. Para chicos y grandes El diablo de los números te hará descubrir el maravilloso mundo de las matemáticas a través de los sueños de Robert….

Un cuento de hadas en torno a las ciencias matemáticas que van desde los números reales 1,2,3….hasta los imaginarios pasando por la serie de Fibonacci de la manera más simple y fácil para aprender esta ciencia.

Robert un niño común al que no le gustan los números tiene numerosas pesadillas, pero un día sin más se le aparece el Diablo de los números y noche tras noche Robert va aprendiendo a través de sus enseñanzas un fascinante mundo por descubrir, no hay necesidad de calculadora si se sabe como, es lo que le ha dicho el diablo de los número al principio…

Una historia apasionante que no puede faltar en la biblioteca de nuestra casa.

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El Diablo de los números

Hans Magnus Enzensberger

1997

El must have

Si pensara en el Must Have sería algo así, de manera un tanto realista, y sin tanta cosa para que las pequeñas manos de mis hijos no atenten contra mi vida, entre más minimalista mejor, eso de los collares, aretes largos etc., son peligrosos en estos tiempos, mejor unas pulseras para entretenerlos…

Mi vida se ha dividido en un antes y después de la maternidad, del después ya les he hablado un poco, pero del antes….me parece tan lejano, la universidad, aún más atrás la preparatoria y bueno como van cambiando las prioridades, en ese entonces la vida era simple, me divertía con los amigos, la escuela es algo que siempre me ha gustado (no en todos los momentos, pero al final es algo que disfruto). Me gustaba hacer ejercicio, tenía el tiempo de cultivar la mente, salir y ver a los amigos, hacer un poco de spinning por ejemplo, este era el preferido, aunque pasé por todos los deportes creo….hasta fui a dar ¡al box!….era una come libros, no dormía mucho en semana pues me la pasaba del tingo al tango, pero sabía que el domingo podía recuperarme de toda la semana, lo peor era la época de exámenes y si se juntaba con entregas era sabido que durante un par de semanas Morfeo se iba de tu vida….¡si en ese momento hubiera sabido lo bien que dormía! Pero al final había tiempo para todo.

No me obsesionaba por mi figura, no al grado de querer hacer dietas o cosas del estilo, además de que nunca fui buena para eso, pero tampoco lo necesitaba con el ritmo de vida que llevaba…
Ufff zapatos altos, eso era lo mío (claro para salir) sino converse era la opción, esos eran mis must have.
Arreglada obvio, no salgas de casa sin estar perfecta, aunque sea un estilo de “me acabo de levantar” pero perfecto (la mayor parte del tiempo) tampoco es que sea una persona que le dedique mucho tiempo a arreglarse pero si había que estar un mínimo presentable. Las bolsas pequeñas me gustaban ¿Para qué andar cargando con tanta cosa? Y si podía salir si ella mucho mejor, así no la andaba cuidando.

Ahora, pues ni tiempo de nada pero eso si, debería de ponerme a dieta, hasta he recurrido a eso de las horribles fajas, las aguanto 20 minutos como máximo pues siento que me ahogo, lo del ejercicio lo obvio, me quedo con el vaivén del bebé en brazos y las tardes de juego con la mayor, ¿zapatos altos? Los converse siempre han sido los preferidos, quedémonos así, para qué andarle haciendo al malabarista con bebé en brazos y dejas ese “lo necesito” “último grito en la moda” por zapatillas para aprender a caminar, zapatos con moñitos, mini converse, botas para la temporada con rayitas…¿Bolsa? No salgas sin ella, y las pequeñas pues ni hablar, ¿para que hacen carteras y les dicen bolsas? Entre más grande mejor, así cabe el “por si acaso”, hasta he terminado poniendo un pañal en ella.

¿Seguir estudiando? Un día, veremos en línea para empezar pues eso de tener 4 horas para mi solita, nada más de pensarlo se que andaría con la mente en casa…pero en otro momento, aun están pequeños y mis neuronas dejaron de conectar desde hace un rato (dos años exactamente)….eso sí, es algo que no quito el dedo del renglón.

Libros….pues leo mucho en internet, artículos lo suficientemente grandes para poderlos terminar de una sola sentada. Llevo un mes tratando de terminar un libro que además de todo es para cuestiones de cuidados y vida infantil, hasta la bibliografía cambia en estos tiempos. ¿Quedarse hasta tarde viendo alguna serie? No no noooooooo el sueño es sagrado y si puedes dormir aprovecha, toda micro siesta, coyotito, sueño de belleza y las 4 enoooooooormes horas por la noche no hay que dejarlas, se vuelven preciadas y una nunca sabe cuando se vuelva a presentar la oportunidad.

Y al final, el Must have es simplemente tiempo y todo en torno a tus hijos y familia….. tengo una gran lista que se llama “Laïyna lo necesita” está llena de cosas bonitas, de esas que podemos ver en Pinterest y bueno estoy empezando la segunda gran lista “Marek lo necesita” de ahí en fuera, eso es el must have de esta casa, no extraño el mío pero hay veces que me miro al espejo y me pregunto ¿Dónde quedé yo?, no es dramático, pero en efecto cambia todo.

¿ustedes han cambiado mucho desde entonces? ¿siguen con casi el mismo ritmo de vida? ¿Qué han dejado para después u otra vida? ¿Cuál es su Must have?

Todas las imágenes fueron tomadas de Pinterest

¡A todo pulmón!

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Hay de gritos a grito y lo sabemos todas, unos son de felicidad, otros para ver los decibeles de las cuerdas vocales, otros de sustos, millones diferentes y nosotras conocemos cada matiz y sabemos actuar conforme.

Pero hay uno que se nos escapa de las manos, por lo menos a mi me deja congelada, es una pesadilla y esta puede durar horas, los malditos cólicos de lactante.

Con mi segundo hijo ha sido un sufrir y no parar que bueno, he hecho de todo, masajes, gotitas, en fin, la regla general con los pediatras de por aquí es no darles nada, hay quienes dicen que surgen a raíz de la dieta de la madre, que es por querer llamar la atención, por querer estar en brazos….en fin todo mundo opina y se hacen escuchar, más que echarle la culpa a la madre prefiero soluciones y esas nunca salen a relucir, pero así es esto.

Lo que más me ha funcionado, por lapsos claro está, son los masajes Shantala:

Paso mi día con él haciéndolos y la verdad le gusta así que a cada momento no dudo para ponerlo en práctica. ¿ustedes los conocían?

Cuando tiene las crisis es mejor dejarlo tranquilo, pues no va a querer que le toques el vientre, así que yo me conformo con tomarlo entre mis brazos y pasearlo por toda la casa, creo que hay algunos espacios donde ya se puede ver mi marcha en la piedra del piso de tanto andar con él, otra opción es el rebozo y claro, seguir con el paseo.

Las practicas de antaño decían de darle carbón biológico, tés, etc., pero sabemos que ahora no se les da nada a menos que sea algo crónico o que el pediatra lo considere oportuno, en esos casos te darán algo con receta médica.

Ahora que fuimos a la consulta por las vacunas del pequeño finalmente me dieron algo para proteger su estómago (casi rogué por ello), parece que le ha servido pero como en todo no hay que cantar victoria que llega Murphy y lo echa a perder. Pero sobre todo también me dijo que hay que tener cuidado con el reflujo, pues muchas veces pueden tenerlo y no mostrarlo abiertamente, suena raro pero la idea es más bien que tiene acidez estomacal y hay que darle algo para poder ayudarlo, una de las cosas que da señal de esto es la salivación, mucha salivación, pero bueno hay que estar en todo y en cada detalle….

Yo personalmente no hago nada sin el consentimiento del pediatra, podemos pedir consejos, buscar en foros, etc., pero al final el experto es el pediatra y más que nada que queriendo ayudarlos hay veces que podemos meter la pata de manera irreversible.

Espero vivamente que se termine esta etapa y podamos encontrar la paz, ese grito de desesperación del pobre me trepana el cerebro, me bloquea, me paraliza a tal grado que hay veces que no se si ponerme a llorar con él.

Se que muchas de ustedes han pasado por esto y no hay milagro para poderlos calmar, pero si tienen algún truco que les ayude con gusto soy a todo oído.

El jardín de María

Risas, imaginación, peligro

Chiho Aoshima

Chiho Aoshima

Apenas una luz tenue se podía alcanzar a ver en ese jardín….conforme avanzaba la noche los mágicos colores hacían su aparición, había veces que si uno no se movía y guardaba absoluto silencio podía escuchar un tenue murmullo. Los grandes sabios decían que era un jardín encantado, otros decían que era el país de las hadas, lo que si era verdad es que no tenía parecido alguno con algo antes visto, cada mañana tomaba distintas formas, las risas hacían parte del encanto de ese precioso espacio, María que desde siempre y sin recordar exactamente cuándo y cómo había llegado hasta ahí se sentía en casa, tomaba rienda suelta a la imaginación.

Una vez cada mil años María podía salir de tan hermoso lugar para ir a visitar la tierra, siempre le había gustado ese sitio, entre sueños los niños felizmente la llamaban, pero sus padres temerosos simplemente la nombraban Peligro.

Nota:

150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento con ellas ¡de 150 palabras!

Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

La zona del desastre

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

En mi ilusa cabecita loca, antes de vivir en la que es ahora nuestra casa, pasamos de departamentos a minis casas, así que ya saben lo que es ordenar una mudanza, deshacer las cajas tratar de acomodar todo, en ese momento te dices, ¿Por qué guardo eso?, me acuerdo que de pequeña, coleccionaba, estampas, tarjetas, guardaba todos los recaditos, en fin tenía (tengo, pero en casa de mi mamá jajaja) mi caja de recuerdos de esos años, una vez aquí, como expatriada, no hay lugar para eso, se acumula tanta cosa que luego no sabes donde dejarlas. Bueno el caso es que una vez que finalmente pisamos tierra y entramos a esta casa nos dijimos que queríamos un espacio aireado, sin casi nada, paredes limpias, apenas con dos cuadros, y claro cada quién un cuarto con su espacio y zona desastre.

La realidad es que con un bebé de dos años, eso es imposible, antes acomodaba, guardaba, le divertía infinitamente hacerlo, no había tanta cosa fuera, solo lo básico un relax, una silla para comer, en fin, aun se respiraba en ese espacio. Conforme fue creciendo el caos comenzó a apoderarse de la casa (yo no soy la más ordenada del mundo, pero tampoco exageremos). Cuando me di cuenta ya tenía juguetes, muñecas, pañales (para las muñecas), carritos, mesas, sillitas, y todo lo que se puedan imaginar, eso sí, lo del espacio creativo lo tengo yo lejos de sus manitas, a eso se le llama miedo del bueno, ni pensar que se sirviera ella sola, nada más de pensarlo me da escalosfríos. Y ni siquiera hablemos del lego, que ese me lo encuentro hasta en la sopa, aún no lo he pisado pero me puedo imaginar el dolor de unos pies descalzos corriendo detrás de su hija.

Primero opte por cajas de plástico transparente, ahí ponía los juguetes por temática, se pueden apilar y la verdad las dejaba en el cuarto de la tele, así recuperaba mi salón. Pero poco a poco la nena chiquita como es en estos momentos se iba expandiendo por todas partes, y mis cajas solo servían de adorno. Ahora las cajas están fuera de su alcance, y solo voy sacando un solo juego, y lo voy cambiando, a veces playmobil, a veces lego, a veces rompecabezas, en fin uno a la vez, pues sino, ni juega con ellos, y cada vez que saco uno nuevo veo su carita de felicidad con una boquita en forma de “O” y sus manitas en sus cachetes como si fuera día de fiesta.

De todas maneras, ya me hice a la idea que, todas las tardes, hay que arreglar y ordenar por donde ella haya pasado, pero bueno hay que tomar esta etapa con filosofía y entre menos juguetes mejor, sino el juego es vaciar las cajas y dejar que mamá recoja, yujuuuuuu que diversión, y finalmente el cuartito de la tele ahora sirve de salón de juegos, cuarto de visitas, multiusos y un ¡escóndete y que nadie te vea, si puedes!

¿Ustedes cómo se las arreglan? ¿Tienen su propia zona de desastre? ¿Tienen un lugar específico para que sus hijos jueguen?