Mamá no te escondas

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea “Aprendiendo lactancia y amamantamiento: Curso virtual automatizado basado en principios de la OMS” de próxima aparición. Bajo derecho de uso permitido por el Instituto Nacional de Salud Pública.

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea “Aprendiendo lactancia y amamantamiento: Curso virtual automatizado basado en principios de la OMS” de próxima aparición. Bajo derecho de uso permitido por el Instituto Nacional de Salud Pública.

Hacía mucho que no me sentía tan agredida, a pesar de las enormes campañas y bombardeo en todos los medios a favor de la lactancia, creo que nuestra sociedad está muy lejos de entender los beneficios de esta. Las madres que decidimos amamantar a nuestros hijos corremos un camino que no es del todo color de rosas, por lo menos en su inicio, la publicidad con hermosas artistas dando el pecho a sus hijos y sin complejos hacen un boom en los medios, y que bueno que tomen parte de esto y hagan campaña, apoyando a la OMS, pero la realidad es que madres como tú o como yo, vamos a los lugares públicos a hacer nuestras compras, pasear, tomar un poco de aire fresco y nos topamos con una sociedad que te señala con un dedo acusador, critica y hasta ofende por darle de comer a tu hijo.

Mi caso, fue terminar en una cabina de ensayo y posteriormente en el coche haciendo circo, maroma y teatro para salir invicta, prueba superada, pero estoy cansada de estar pidiendo permiso, sentirme agredida, criticada, esconderme, ¿Por qué debo de esconderme? necesitamos espacios también para nosotras, ¿hasta cuándo vamos a tener que aguantar?, ¿No quieren senos al aire? Hagan espacios públicos para ocuparnos de nuestros hijos, por lo menos una banca donde sentarse, ¿no podemos ir a restaurantes con nuestros hijos? Pongan horarios que no nos convengan, ¿Quieres que me esconda para dar de comer a mi hijo? Te equivocas si crees que lo voy a hacer.

Yo también soy parte de esta sociedad y quiero serlo de manera libre, no voy a esconderme en mi casa mientras dure la lactancia, no voy a esconderme en el auto o al final de un corredor, no voy a esconderme como si fuera algo malo lo que hago por mis hijos, no voy a esconderme como si robara la paz pública, no voy a esconderme, no voy a esconderme, no voy a esconderme…

Los invito a alzar la voz con #mamanoteescondas

Aquí puedes dejar tu enlace para hacer de esta una gran fiesta! Muchas gracias por participar! Mamá no te escondas

Un día para recordar

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El día llegó, después del encerrón con el bebé durante un buen rato y con cierto miedo de que nos salieran hongos por eso de no orearse un poco, ni siquiera sacar la nariz pues el retoño aún no contaba con las vacunas, finalmente llegó el día, nosotros dos estábamos ya casi en la puerta a las 6 de la mañana, pues ya no podíamos esperar más, queríamos ¡aire fresco!

Como papás precavidos que somos hicimos una lista de todas las cosas que necesitábamos por si acaso, eso de salir a cuatro necesita organización y táctica precisa.

Ya todos en la puerta, felices por la salida, nos dirigimos a sacar las fotos del pasaporte del más pequeño, claro que cuando llegamos estaba dormido y no hubo poder humano para que despertara, tampoco muchas ganas de hacerlo pues desde hace unos días duerme poco.

El itinerario sería, comer con ellos, comprarles ropa más ligera para la temporada y al supermercado, ya sé que no es la salida ideal pero cuando se tiene poco tiempo hay que aprovecharlo, más tarde iríamos a dar una vuelta al bosque y recoger algunas flores.

La realidad fue, que los dos torbellinos se durmieron, nosotros aprovechamos su sueño para ir por una hamburguesa de esas de comida chatarra, mi hija comería algo más saludable claro está. Llegando al centro comercial sacamos la carriola del pequeño y sorpresa, faltaba una pieza para poner el maxi cosi, ok nos dijimos, vamos a tomar dos carritos de los del supermercado y una vez dentro de la plaza nos dividimos, yo me fui con la mayor a comprar ropa y zapatos, uffff como nunca, parecía endemoniada, agarrando todo, como jamás en la vida, en una de esas la puse en un rincón en lo que se calmaba, pero más bien parecía disfrutarlo….saliendo, obvio el más pequeño ya tenía hambre y con él es 1,2,3 grito y fuerte, muy fuerte…para no hacer el cuento largo, terminé en una cabina de ensayo, escondida casi, para poderle dar de comer, pues ni una silla o banca vas a encontrar y claro como una toma la lactancia como pretexto para exhibirse….

Más tarde el bebé y yo debíamos alcanzar al papá y mi hija en otra tienda, ya para ese momento el bebé en brazos, mis brazos y cuando llegamos, pues ni hija ni marido, después de mil los vi felices tomando un jugo y yo con una contractura en el cuello, jajaja más vale reír que llorar.

La buena hija ya había jugado con los nervios del padre en el intervalo, y yo por mi parte ya quería regresar a casa….decidimos hacer las últimas compras…un par de cosas para la cena y listo vámonos….esto fue rápido y sin episodios psicóticos, ¡vámonos!

Saliendo, segunda toma del bebé, este ya en cólera y famélico, ninguna silla, lugar para quedarse un momento y ni cabina de ensayo….así que opté por el coche, ¿ya qué otra nos quedaba? Entre bebé, bolsa, pañalera, carrito pues un circo de tres pistas el darle de comer y no morir en el intento….Prueba superada, pero no lo recomiendo…

Nuestra salida, primer salida familiar a cuatro fue en un intervalo de tres horas… parecieron años, ¡lo juro!, el camino de regreso, los dos torbellinos dormidos, una vez que llegamos a la casa no queríamos ni apagar el motor del coche para no tentar fortuna y despertarlos…lo logramos, cada uno en su cama y dormidos…nosotros hasta la respiración aguantamos para no perturbarlos.

¿La ida al bosque? Que buena broma, tal vez mañana…hasta mi hija estaba cansada del día, pues claro con semejante guerra que había dado… Terminamos los cuatro haciendo una buena siesta, después pues a organizar la cena, jugar en casa, baño y de nuevo dormir.

Fue un día de deporte extremo, lleno de adrenalina y millones de calorías quemadas (qué gimnasio ni que nada), seguido de unas buenas carcajadas de los padres ya en seguridad y territorio neutro. Prueba superada y un respiro de alivio de estar sanos y salvos.

Un momento de blues

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¡Música maestro! podría decir, pero más que otra cosa es un poco de reflexión ante tanto cambio en la casa y un poco de blues como dicen por aquí. Ya a estas altura va cayendo el 20 y pues no es tan evidente como parecía hace unos días.

La conciliación, parto de ella, que si bien hablábamos en algún momento de lo difícil que es ser madre, trabajar, esposa, amiga y un sin fin de cosas, la conciliación no era evidente y los hijos pagaban los platos rotos y nosotras terminábamos con un ave revoloteando llamada culpa. Aclarando que esto de la conciliación no es término exclusivo de la maternidad sino de todos en cualquier momento de la vida.

También existe otro tipo de conciliación, y esta es con los hijos cuando llega           otro. Este es mi caso y si por un momento pensé que ya la había librado, ahora que la abuela se ha ido hemos ido en retroceso, que digo, ya no se si son los terribles 2 que aparecen de repente, o bien la llegada del hermanito y saber que llegó para quedarse, y todo esto haya hecho de las suyas en la cabecita de mi hija.

Ahora si que tenemos que emplear el plan B, en dado caso sacar todo el armamento, el más pesado para contrarrestar la crisis de mi hija, la bipolaridad y el ataque de nervios que está ocasionando en la casa.

Tenemos días malos, días peores y por supuesto están (escasos) días llenos de arcoíris. Sino fuera por el Santopadre que está detrás de ella no se que haría, pues la mayor parte del tiempo quiere estar en sus brazos….y uno que otro momento en los míos, lo cual atesoro como lo más preciado.

Por un lado está el bebé que si bien o mal se ha acostumbrado a mis brazos, un poco por él, un poco por mi, la separación es intolerable, por otro lado está mi hija de dos años que reclama a su madre y en cuanto ve al bebé monta en cólera, también está el papá que si me ayuda con el bebé cargándolo simplemente es inadmisible ante los ojos de la pequeña. Creo que ahora con la partida de mis hermosas mujeres que balanceaban el tiempo, cariño, juegos con mi hija la suerte está echada….

Se trata de conciliar y armarse de valor, ser fuerte y tratar de que los pequeños no sufran de más, en especial la más grande que se la mal pasa por el momento. La conciliación, creo que es tema del cual vamos a hablar por el resto de nuestras vidas, ojalá pudiéramos dividirnos en varias partes para hacer todo y dar todo a nuestros seres queridos.

Pero no todo está perdido, cada día es una batalla ganada y ahora si Mamá Ninja viene al ataque, un pequeño desliz en este proceso de bimadre pero dentro de poco ya estaremos dando el grito de guerra a 4 voces.

¿ustedes mamás cómo han conciliado la llegada del segundo retoño? ¿ustedes han vivido algo similar? ¿fueron segundos o terceros hijos? ¿cómo lo han vivido?

¡El día que me di cuenta que era Malamadre!

6bbf1691708b6e58f167660776776b73 Un poco de antecedentes, les invito a visitar la página del Club de Malasmadres el concepto desde un inicio me encantó, faltaba más, ese humor negro en ocasiones tan exacto en tantas micro historias de la vida de una mamá que se reinventa día a día. Pensando en todos los momento de Malamadre, que bien me he ganado el título, me di a la tarea de compilar algunos pasajes de nuestra vida juntas (mi hija y yo, en ocasiones también el papá , aunque más bien le damos el nombre de Santo, solo por el momento y no hay que decirlo muy alto). Es verdad que los hijos te dan la energía y las fuerzas necesarias para seguir adelante, por más cansada que una esté por ellos podemos mover montañas, pero también hay veces que bueno, el título de paciencia es un poco exagerado y no siempre está de mi lado. ¿Qué tal esas desmañanadas que nos damos?, el Santopadre, los fines de semana se la llevaba a mi hija a buscar el pan, a veces flores, visitar al abuelo, en fin, la entretenía lo suficiente para que la madre durmiera un poco. Un hermoso domingo por la mañana por ahí de las 10, me desperté de sobresalto, pues no había escuchado a la buenahija, cuando me di cuenta el babyphone estaba apagado y mi hija a sus escasos meses de vida estaba que echaba chispitas (a la altura de su edad), enojada y recontra enojada pues nadie la había sacado de su cuna y esperaba su leche como todas las mañanas de domingo, ahí también el santo padre ya no tan santo tuvo que ver….el enojo de mi pequeña duró un buen rato, es rencorosa la niña…. En ese preciso momento con la culpa que rondaba sobre mi cabeza como ave de mal agüero, el mundo se congeló y me di cuanta de que era una Malamadre…de ahí en adelante todo había cambiado, ya había dado el paso y tendría que vivir con ello, ya nada sería igual…. Olvidar la mamila, los pañales, tiene solución pero cuando estás en medio de la carretera y te pide galletas y te das cuenta que no hay pues en un arranque te las comiste, eso sí es grave…y son esos pequeños detalles de la vida de una mamá, ahora bimadre que en la que una se da cuenta que mujer precavida vale por dos y si quieres tener 5 minutos, como Malamadre precavida y que valga por varios más. Creo que el cansancio juega un papel importante, bueno el hambre, el estrés y todo lo que se nos ocurra, no hay pretexto, dejémonos de culpas somos madres, Malasmadres, lo que sí es que aprendemos con ellos, nuestros buenoshijos y el santopadre y la santidad de madre que se va desvaneciendo poco a poco como un mito que nos ha perseguido….no te oigo, no te oigo….mejor ve con tu papá. ¡Bienvenidas al club! A reírse un poco de nuestros días, aunque en ocasiones, en el mero momento digno de Malamadre hay pánico, desconsuelo y desdicha (no se preocupen pasa rápido y solo en ocasiones)…pero en estos “escasos” deslices cotidianos una crea verdaderos lazos e historias familiares, ¿o no? ¿Ustedes tienen algún caso de Malamadre que quieran compartir?

Psicosis (la película) tal vez

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En plena reflexión y miedos de altas horas de la noche, alucinando los cólicos típicos de esta edad y pegando el ojo de vez en cuando, pensé en el tiempo que faltaba para que su pequeño sistema digestivo se pusiera en marcha sin hacer tan penosas crisis.

Hemos probado algunas gotitas de venta en farmacia, naturales por supuesto, pero no se si más bien son placebo para la madre o tienen algún efecto, solamente las Bio Gaia han tenido suerte, no son mágicas pero hemos visto la diferencia. El caso es que son aproximadamente tres meses para pasar esto, llevamos uno y si mi hija había tenido crisis más severas, de la noche a la mañana un buen día desaparecieron.

El caso es que pensando en todo esto mientras masajeaba el vientre de mi hijo al estilo Shantala, pensé en los próximos meses y los eventuales retos apareció en mi mente acompañado de la música de psicosis:

Y fue ahí con cara de pánico, un grito en silencio (para no despertar a mi hijo que se acababa de dormir) que pensé en los dientes, ohhhhhhhhhh por Dios, eso si que va a estar bueno, así que de una vez saqué la lista de la artillería pesada para que cuando llegue el día estemos preparados y sufra lo menos posible, los dientes, creo que esa es una de las crisis más latosas, aunque en el momento una en medio del caos y gritos (de los hijos en cuestión) piensa que eso es lo peor, luego serán otras cosas, también por los próximos 20 años como mínimo.

Adelantándome un poquito, con esto de los dientes, también encontré algunos productos bastante buenos para el cuidado de los dientes (esta vez de mi hija ya más grande) pues en lo que se les enseña a lavar los dientes correctamente y todo eso, pues no está de más prevenir. Existe el flúor en pasta de dientes y de todos los sabores para niños, un tratamiento de máximo unas cuantas semanas y los protege, también hay otro que evita las caries….prometo decirles los nombres de ambos así como la reseña de cada uno a la brevedad.

Total que, aunque el tema de sueño y no sueño es parte del aire que se respira, ya queda en segundo plano, preferiría no dormir y que mis hijos no sufrieran tanto, es verdad que el proceso de ponerse en marcha a la vida es un tanto desagradable, aunque hay otras tantas cosas que son maravillosas en cada etapa, mucho más divertidas y por supuesto si llanto.

¿Ustedes como la han ido pasando en cada etapa? ¿algún truco efectivo para cólicos o mal de dientes? ¿El sueño sigue siendo parte de su vocabulario?

¡Buen fin de semana a todos!

¡Ahora le toca a él!

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Como buena familia que somos, con todos los altibajos de una montaña rusa que es la vida en casa con un torbellino y un torbellinito recién llegado, el señor de la casa se ha hecho cargo en gran parte de todo, la mamá, la hija1, se hubiera hecho cargo también del recién nacido pero por el momento me encargo yo día y noche.

La casa ha sido un circo de tres pistas, no por los cuidados del buen padre sino por un desfile de cambios en el comportamiento de la buena hija, seguido de cuidados intensivos a la bella madre y sobre todo los horarios desbocados del buen hijo que reclama atención cada minuto del día.

La buena hija pegada al padre, los cuidados y “estate quietos” de él hacia ella han hecho que dentro de todas las personas cercanas a mi hija, él único digno de respeto sea su padre….yo por mi parte me abstuve de poner orden en casa, más bien trataba de compensar de alguna manera los cambios, ahora que ya ha pasado el tiempo, tenemos un rol dentro de la casa mucho más establecido, el padre sigue al mando de la casa ayudando en todo lo posible y yo….¿y yo?, pues me dejo querer.

Hay cosas que no han cambiado, por ejemplo los fines de semana, por lo menos las mañanas son de ellos dos, se levantan, van por el pan, la mayor parte de la veces pasan por flores, la hija regresa con el botín y desayunamos juntos, hasta me toca el café en la cama con una sonrisa de oreja a oreja de mi hija trayendo las flores a rastras, contándome las aventuras de la salida.

Durante la semana, el buen padre casi santo, se encarga de nuestra hija, la mayoría de las veces el bebé abre el ojo a las 4h30 non stop, así que entre los celos de una, el llanto del otro papá se encarga de ella mientras yo con mi mano libre hago la mamila de mi hija. ¿pero que pasa cuando papá quiere vestir a la bella, bellísima niña? Es un shock de colores y cualquier persona que tenga un mínimo de estilo en cuanto a moda infantil, no encontraría ninguna regla….Mi esposo dice que es “estilo papá” y así con aire triunfante y orgulloso se van a la escuela y trabajo respectivamente, mientras me quedo anonadada tratando de juntar el rompecabezas del estilo de mi hija y tratando de cerrar la boca.

La tarde ya es para los cuatro, cuando ellos llegan a casa, Mi hija va corriendo a mis brazos, en ocasiones le hago el baño o simplemente vemos alguna película o leemos un libro…en ocasiones (todavía ahora) dice bebé bebé y se va con su papá a ayudarlo a poner la chimenea…hay veces que me mira con el rabillo del ojo receloso por el bultito en mis brazos….aunque a penas hace algunos días su manera de decir “te quiero mamá” es traerme todo lo que considera útil para el hermanito.

Mi madre dice que tiene la paciencia del santo Job, no se si lo dice por este periodo en nuestra vida de familia o por mi, prefiero no preguntar. Lo que si es que cada cariño atención y desvelos para sus chicas hermosas y su hijo lo valen todo, también puedo decir que no solo yo tengo ojeras (sexis)que me dan tres vueltas, el buen padre las tiene con un pequeño brillo y media sonrisa de satisfacción y orgullo de su familia.

¡Gracias papá!