Del plato a la boca (verduras)

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Mi hija siempre ha sido de buen comer, desde que empezó con los alimentos son pocos los que no come, todo era una fiesta hasta la llegada del buenhijo, ha sido un parte aguas en esta casa, esta familia, esta madre primeriza (por segunda vez primeriza).

Así que me he dado a la tarea de primero pasar tiempo con ella, tiempo de madre e hija sin moscas que perturben su pequeña cabecita loca. Y dos de que coma correctamente, que me cuesta, pues en algún momento no quería comer en la casa, solo en la escuela o en casa del abuelo, y claro aquí circo maroma y teatro para un “¡No!” rotundo y muy bien pronunciado. Tuve que desaparecer, galletas, chocolates y papas fritas, (no conoce aún los dulces), pero bueno no hay mal que por bien no venga, de paso yo no tengo tentaciones, bueno no muchas.

Después del éxito que tuvo el pastel hecho por mi hija, la he incluido más seguido en la preparación de la comida, generalmente los fines de semana pues hay más tiempo y el santo padre puede velar por el bienestar del pequeño hermanito.

Esta vez hicimos unas carnes al carbón con sus respectivas verduras, hay que aprovechar el buen clima de este país cuando lo hay, hasta podría decir que estos últimos días hemos estado súper consentidos con unos 20 grados y Sol, aunque esto no dura mucho tiempo, sirve para cargar energías y hacer como que uno está de vacaciones.

Bueno a los hechos, las verduras me gustan hacerlas variadas dependiendo de las compras, esta vez fueron champiñones, calabazas, zanahorias, cebolla, chícharos aplastados (cómeme todo, que les llaman por aquí) y pimientos.

Lo que hicimos fue lavarlas muy bien, desinfectarlas y cortarlas en pedazos ni muy grandes ni muy chicos, a ella le di un cuchillo para niños y sin filo con el fin de que pudiera hacer el mismo gesto que yo, ella se atacó a los champiñones, quedaron los pobres masacrados, eso sí, los limpió como si fuera a parar al paladar de un experto.

Una vez cortadas todas las verduras las pusimos en un recipiente hondo, les puse un poco de aceite de olivo y soya (un poquito solamente), luego de dejarlos marinando un rato se pasan a un sartén con hoyos el cual va a parar a las brazas del carbón, es simple, rápido y rico.

Una vez terminada la tarea, fuimos a buscar a los muchachos y ella, mi hija gritando de alegría decía a su papá “mi mi chon” (yo corté el champiñón), obviamente súper orgullosa de la actividad hecha como una experta y sobre todo rodeada de halagos de sus padres, comió un buen plato de las verduras, le quitó la cebolla y el pimiento pero lo demás lo comió con gusto. Pequeña anécdota, quiso darle también al hermanito pero le explicamos que solamente toma leche, pues no tiene dientes, a eso te ve con cara de signo de interrogación, seguido de “miam miam mamá cheche”. ¡Es un amor!

¿Ustedes tienen problemas para que sus hijos coman verduras?¿Los dejan participar o ayudar en la cocina?

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Aceptación del hermanito (primera parte de muchas).

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La buena hija, va tomando conciencia de que el bebé se queda, no se que tanto de que sea su hermano y que no solo es mío, pero lo busca mucho y cada vez que llora corre a ver que pasa….generalmente es un “dodo bebé” (a dormir bebé) o “mian miam mamá bebé” (el bebé come de mamá o algo así), ahora le da por taparlo, claro que hay que estar al pendiente pues lo cubre hasta la frente, también le gusta usar sus cosas y jugar con ellas como por ejemplo el maxi cosi (el cual escondo) o el relax o la sillita para comer, antes se metía ella, ahora pone a Mumu (su conejo) o a Lotta, los tapa y de vez en cuando grita (y si que grita) “guacala, guacalaaaaaaa popó” y corre por unas toallitas húmedas y un pañal, me hace gracia, a veces me asusta con los gritos… claro que luego descubrí que cada vez que cambiaba a sus muñecos ¡ponía los pañales en la basura! Así que también hay que estar al pendiente de que no vacíe la caja de pañales en una tarde.

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En ocasiones cuando le doy de comer al bebé, ella quiere que la cargue, así que me la pongo a un lado y le platico o pregunto sobre su día, ahora está en un momento en que no le para el pico, mezcla algunas palabras en francés y otras en español, pero como sea se da a entender. Ayer por ejemplo regresó con una rodilla raspada, le pregunté que qué le había pasado y me dijo “Papá, rodilla”, se había caído cuando hacía las compras con su papá, aunque no le dio mucha importancia pues llegando a casa, se puso a jugar con su sombra un rato y a buscar alguna pobre planta para plantar.

El jardín es mi mejor aliado (cuando el clima lo permite en este triste país frío), me ayuda con las plantas, o vamos a buscar pajaritos, o recorremos el jardín ya sea de la mano o persiguiéndonos, pero lo interesante de todo esto es que al final del día pide “dodo leche dodo” y se va a dormir sin tener que corretearla por toda la casa, ya es una cosa menos. Mi hobby es acechar a los animales del jardín para enseñárselos a mi hija (también termino muerta), ventajas de vivir en pleno campo.

Yo creo que de todas las cosas que me preocupan en torno a mis hijos es el no darles suficiente información, ya saben de tipo vocabulario, sensoriales, artísticas, etc. Alguna vez oí a unas mamás que platicaban de sus hijos pequeños (empezaban a hablar) y una de ellas decía que el suyo no hablaba casi nada….la respuesta de la primera mamá fue ¿tu le hablas? Se me quedó grabado, muy grabado y aunque al principio con mi primer hija me costaba contarle cosas de recién nacida, después de que le perdí el miedo escénico al monólogo, le platico vida y obra de lo que se me ocurra en el momento, ya con el segundo pues imagínense, de todo, le hablo de todo y nada, a él le encanta así que seguimos con esto de la comunicación a temprana edad.

Eso sí, el cansancio se acumula, hay veces que no sé como es que estoy de pie pero bueno son gajes del oficio y como todo tiene sus recompensas con este par de diablillos. Cada uno a su tiempo pero te sacan una sonrisa (la mayor parte del tiempo).

Mi hija es muy ocurrente, está en una etapa muy simpática y aunque no ha pasado por completo las crisis y hasta podría decir que se le han sumado otras tantas, la mayor parte del tiempo está contenta y no se enoja tanto de que el bebé esté en brazos, pues fueron semanas difíciles. Ya sin menos estrés (menos no sin) puedo disfrutarlos más y cada uno a su tiempo, sus etapas. Esto de la maternidad no es de color de rosa y muchas veces atenta con tu buena salud mental pero hay que saber reírse de todo, por lo menos intentarlo y tomarlo con filosofía.

El más pequeño está despierto, sigue en su etapa creativa a las 2 de la mañana, y yo pues me voy haciendo a la idea de empezar a buscar inspiración a estas horas pues sino no nos entendemos. Pero la verdad es que la mayor parte de tiempo pido al cielo para que coma y duerma en la madrugada.

¿Ustedes que etapa disfrutaron más de sus hijos? ¿En cuanto a los celos entre hermanos cuando fue mejorando la relación? ¿Recuerdan alguna anécdota simpática?

Segundo 10 de mayo, y primero como bimadre.

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Los festejos empezaron desde antes, la escuela de mi hija preparó con ella el regalo perfecto para el segundo año de la fiesta de las madres, y aunque esta era el domingo, ya desde el miércoles mi hija traía en sus manos el preciado regalo para mamá.

Al llegar a la casa junto con el abuelo, este último le dijo, “dale el regalo a mamá” así que ella tan obediente como siempre se acercó a mi y me lo extendió, acto seguido y en un santiamén me lo quitó diciendo “mi, mi” (mío) luego lo abrió y muy orgullosa me enseñó que eran sus manos las que estaban estampadas en el papel. ¿El regalo? ¡Ah! Una lata de metal forrada de una hoja de papel bond decorada con las manos de mi hija y uno que otra estampita de corazón y flor, a las cuales les decía (parando la trompita) “cuore” “cuore” ¡Me derrite cuando hace esto!, ¡se me olvidaba! también había una cuchara de plástico negro, pues el artefacto estaba destinado a mi cocina para poner todos los utensilios.

Un regalo maravilloso, el cual después de que ella juegue con el (pues es de ella) irá a parar a la caja de los recuerdos con todos las obras artísticas de la pequeña. Me pregunto ¿qué es lo que hacía mi madre con todo eso? Supongo que al pasar de los años su caja de los recuerdos se llama “bote de basura” no creo haber visto ningún collar de cuentitas, ni la manta que bordamos, ni nada del estilo, (aunque de lo que sí me acuerdo es de la ilusión que tenía de hacer algo para mamá)….creo que los dibujos deben de andar en alguna parte pero bueno, les estaba platicando de mi 10 de mayo.

Ya el mero día me trajo un ramito de flores y su papá otro, lo increíble es que el ramo de ella estaba tan pero tan tierno, la florista realmente hizo algo súper bonito y de acuerdo a mi hija, y bueno como cada domingo me trajeron el desayuno acompañado de una taza de café. Esa noche había sido especialmente difícil con el más pequeño, pero eso no vale nada cuando ves la cara de tu hija llena de ilusión por saber que pasa algo, que hay una fiesta en camino, que me quiere abrazar y quedarse en mi pecho durante un momento.

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Unos días antes, en la semana, pensaba en un spa, (sola) burbujas en la tina de hidromasaje, cremas de olores a flores para calmar el estrés, un té en cada esquina del lugar, una música sublime a cada paso del recinto y ya si de eso se trata (de soñar) pues de una buena vez en Cancún. Pero no pasó así, nos quedamos en casa, tuvimos visita de la familia con un buen clima (cosa rara), aprovechamos el tiempo en el jardín(madre e hija) tan preciado en estos momentos, empezamos a plantar algunas flores al frente de la casa….pero eso se los contaré con más detalle más adelante.

También me ayudó en la cocina, le encanta y la verdad se pasa un muy buen rato.

Su papá en otro momento del día se quedó con ellos mientras yo hablaba con mi familia y me sentaba un ratito sin bebé en brazos, (también eso es rico de vez en cuando, una se siente un poco más ligera).

Parece mentira, como los pequeños te absorben y consumen tu energía, al mismo tiempo te la renuevan, es agotador pero la recompensa es enorme, he aprendido a llevar mis ojeras con orgullo, es el símbolo de que soy mamá (creo, o me gusta pensarlo, aunque ya las tenía desde antes, ojeras sexy las llamo) y más que nada por que ya ninguna base de maquillaje las tapa…pero como sea el verlos es maravilloso, siempre salen a relucir frases cursis en estos momentos pero es la verdad, tocan ciertas cuerdas sensibles que te hacen ver el mundo con otros ojos.

Entonces recapitulando ¿Qué es lo que quiere mamá en su día? Que papá se encargue de los hijos y de ser posible unos días en un Spa.

¿Qué es lo que quiere la abuela que vive a casi 10 000 kilómetros? Visitar y cuidar a sus nietos.

Ante eso ¿qué es lo que quiere la hija de la abuela (yo)? Que venga a cuidar a sus nietos en periodo vacacional.

¡Y así todos contentos! Hasta invitamos al abuelo para que no se sienta.

Así pasé mi segundo 10 de mayo y el primero como #bimadre, feliz de la vida orgullosa de serlo y aún más de mi familia.

¿Ustedes como pasaron el día de la madre? ¿Ya pasó o está por llegar? ¿Se acuerdan de algún regalo que hayan hecho en su infancia para sus mamás?

El pastel

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Ahora si que nos tomamos una tarde para nosotras, un momento único y exclusivamente para madre e hija, ya nos hacía falta desde hace tiempo, sobre todo desde la llegada del hermanito.

Busqué una receta fácil, algo que no hubiera pierde, que no tuvieras que hacer grandes esfuerzos y sobre todo que ella se divirtiera y que participara activamente. Me decidí por un pastel de yogurt, este es súper fácil de hacer y los niños lo adoran.

Pastel de yogurt

Para las medidas vamos a utilizar el envase del yogurt:

1 paquete de levadura

1 yogurt natural (yo uso el que tiene azúcar).

Medio envase de aceite

2 envases de azúcar (yo utilicé la mascabada).

3 envases de harina

2 huevos

½ limón (yo le puse el jugo del limón pero se puede utilizar únicamente la cáscara rallada).

Todo lo pones en un recipiente, lo bates, la masa la agregas en un molde previamente enharinado y lo metes al horno a 180 grados por 25 minutos aproximadamente y ¡listo!

La experiencia fue genial, ella estaba súper contenta, se quiso poner los dos mandiles al mismo tiempo y obvió el gorrito de chef, el look era exquisito. Una vez ya preparadas nos pusimos manos a la obra.

Los ingredientes ya los tenía fuera para no tener que andar buscando y hacer la tarea más fácil con ella, la sorpresa fue que al ir poniendo los ingredientes, mi hija el único que conocía era el yogurt, el azúcar cuando la probó quedó encantada “miam miam” decía con una sonrisa iluminada como si estuviera en el Nirvana, luego al pasar a la harina, quiso probarla aunque comió un poco prefirió el azúcar así que para no tener crisis la guardé….con los restos de azúcar y harina en su mesita trataba de agarrarlos y ponerlos en el envase…¡guacala! Le decía, eso ya no…estuvo un tiempo entre que comía los restos y trataba de ponerlos en el recipiente donde teníamos los ingredientes,ya para finalizar fui yo quien hizo la mezcla con la batidora, eso la verdad no es que le interesara demasiado, ella seguía con su experiencia gustativa.

Puse el molde ya con la mezcla dentro en el horno y le enseñé que todo lo que habíamos puesto iba a otro recipiente y luego había que hornearlo durante un rato, pero que no se acercara pues estaba caliente.

Ella agarró un banquito para sentarse y esperar atenta el pastel, me decía en intervalos “scho scho” (caliente) para indicarme que no me acercara, ay ay ay que me derrito con esta niña.

Finalmente al sacar el pastel, estaba tan contenta, que para no partirlo inmediatamente, la distraje un rato en el baño jugando un poco con el agua y poniéndole el pijama, mientras esperamos a que se enfriara un poco.

Cuando lo probó estaba mue emocionada “mi, mi” decía seguido de un “patel”… luego muy amablemente fue a buscar a su papá para decirle “patel patel mi” en breve quiere decir: es el pastel que hice. Por supuesto su papá le hizo tanta fiesta que ella no cabía de la felicidad.

Esta actividad de apenas unos 20 minutos en total hizo un pequeño paréntesis entre nosotras, pudimos crear una pausa entre tantos cambio que ha habido en casa. Ella ha estado más contenta, y yo también al verla así, hasta me tocó una canción solo para mi, entre los “tralalá y tralalalalalala” que le encantan hacer había “mamaaaaaaaaaaaaa mamaaaaa”.

¿Qué más puedo pedir? Fue una actividad digna de repetir, se las recomiendo ampliamente.

¿Ustedes de que manera pasan tiempo con sus hijos? ¿Tienen alguna actividad únicamente entre ustedes? ¿Algún ritual o simplemente juego o lectura?

Cuatro manos para un bebé

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Mi pequeño terroncito de azúcar empieza a tomar peso en esta casa y peso en kilos, me parece que a penas me doy la vuelta y ya llenó sus cachetes, al rato lo voy a ver caminando y saltando por toda la casa en compañía de su hermana…

Me dedico de tiempo completo a mis hijos (en lo que vuelvo al trabajo, pero me queda un rato todavía), 24/24 al pequeño recién llegado y en las tardes a la mayor, y es verdad que cuando somos tres agárrate mundo que ahí te voy, entre la hermana mayor (ni tan mayor solo 2 años) y el pequeño de dos meses pues como dicen es deporte extremo, nos divertimos pero es agotador y en ocasiones estresante, sobre todo cuando no nos ponemos de acuerdo. La comunicación es la base de todo pero no siempre llegamos a un acuerdo, gajes del oficio y de dos niños empezando a mostrarse al mundo.

Todo esto para hablarles del porteo, la bufanda, rebozo, etc…Me ha hecho la vida, esta vez le he agarrado el gusto, les explico:

Después de la espalda bloqueada en tres puntos diferentes, un desgarre de un músculo que quien sabe como se llame, pocas fuerzas y dos niños impacientes por los brazos de su madre, me decidí, un poco por salir adelante y conciliar con los dos y otro tanto por los comentarios de Maite y Noe, así que hice una maestría, doctorado y post doctorado de porteo (claro vía youtube, no se que haría sin él), lo que no hice o no le tenía tanto cariño con la primera lo adoro con el segundo, es genial poderme mover, descansar un poco los brazos pero sobre todo sentirme libre de poder jugar con mi hija y tener al bebé en brazos, de esta manera todos tenemos lo que queremos y podemos pasar momento mucho más amenos y sobre todo más divertidos.

Pasearse por toda la casa con un brazo ocupado con un bebé, es fácil, que mi hija quiera brazos por intervalos también, pero cuando los dos se ponen de acuerdo es un poco de táctica militar súper pro, y más si hay que desplazarse en las escaleras, hacer el baño de uno de los dos, etc. (que generalmente me espero a que el buen padre acuda al rescate pero no siempre es posible) Así que ahora yo puedo con todo (jajaja parece frase de superación personal).

La verdad mi reboso es fácil, tiene dos anillos y es muy sencillo colocarlo, lo único es saber los trucos (pequeños detalles fáciles de aprender, algunos por si acaso puse a Lotta para probar primero) y que el bebé esté cómodo y no chueco, teniendo especial atención con su cabecita y columna. Mi primer problema era justo ese, a pesar de que se quedaba dormido me daba la impresión de que no estaba bien puesto, así que terminaba con una mano sosteniéndolo, y pues no me dejaba hacer gran cosa y yo no es que lo disfrutara demasiado, luego me di cuenta que en realidad había que sacarle los piececitos pues ya no estaba tan chiquito y completo no cabía (o por lo menos no le hallaba la forma al asunto). Sigo poniendo mis manos bajo él para protegerlo pero me muevo con mayor facilidad y él está en una posición mucho más cómoda (o eso parece), aquí ya me animo a hacer cosas con las dos manos, mi hija lo acepta mucho mejor y yo puedo respirar un poco, cuando se duerme puedo dejarlo contra mi, no he probado darle pecho pero ya vi que es bastante fácil hacerlo.

En algunos casos uso un canguro mucho más sólido, pero no me puedo sentar pues le incomoda y me da miedo hacerle daño, así que para la casa y lugares tranquilos (amigos, familia, etc) está perfecto, ya para ir fuera siento que el canguro es mucho más sólido pero definitivamente es cuestión de gustos, con mi hija mayor utilice mucho más el canguro mientras que con el pequeño hemos comenzado a tenerle cariño al rebozo.

Hay tantas cosas que podría contarles de esta etapa, mis hijos, mi maternidad, mi estrenón como bimadre en fin, tantas y tantas que no acabaría, lo que sí es que trato de tomarlo con el mejor humor que puedo y la mejor filosofía, hay veces que no es tan fácil pero una se reinventa día a día.

Les llamo a menudo terremotos, pero en realidad son pequeños vampiritos, se llevan mi energía al final del día y me la regresan cada vez que los veo, cada mirada impaciente, cada sonrisa fugaz o pensada. Adoro esto y es por eso que se los comparto.

2 meses en casa

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Hoy son dos meses desde su llegada, el más pequeño de la casa, de la familia. He aprendido enormemente con él y con mi hija mayor en este tiempo, sentimientos que se repiten y otros que se estrenan, hoy a dos meses puedo sentirme más segura, menos estresada, (por lo menos en intervalos y por algunos minutos si no es que segundos).

El pequeño empieza a hacer sonidos y a reír cuando te ve, cuando me ve, si está contento, abre enormemente sus ojos y empieza a moverse con todas sus fuerzas, agitando sus brazos y piernas, haciendo muecas, sonrisas y algunos sonidos, automáticamente me saca una sonrisa y un suspiro repleto de emociones entre mezcladas, se necesita tan poco para estar tan contenta en estos días, ya no me acordaba de lo que era un bebé tan pequeñito en casa y hoy a sus dos meses veo que cambia tan rápido, podría hacer miles de comparaciones con su hermana de dos años pero no tiene caso, por lo menos no hoy, él es único, sus modos también y su despertar ante la vida.

En estas semanas hemos comenzado a entendernos, a empezar a conocernos, a querernos y sobre todo a acostumbrarnos, él a mis brazos y yo a tenerlo en ellos.

¿Cómo nos comunicamos? Todo depende de sus ojos, he aprendido a descifrar cada mirada, pestañeo así como cada sonido por más mínimo que sea, lo mismo pasa con su respiración, cada intervalo, frecuencia, siento su latido al unísono con el mío.

Miro su pequeña mano tratando de agarrar mi dedo y no puedo dejar de pensar en lo que harán esas manitas que ahora están ávidas de experiencias…

¡Felices dos meses!