Y el día llegó…dos meses después

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Pues bueno, sabrán que mi embarazo de mi primer hija, por lo menos ya hablando estrictamente de la presentación (pues todo mundo quería verla), fue un caos, en el sentido que desde que ella dio su primer respiro en este mundo fue un Non stop y desfile de personas, desde las más allegadas hasta las que….pues quién sabe…ya que ni las conocía…desde el hospital hasta la casa siempre gente, día y noche, a todas horas, claro que con sus mejores deseos pero al final tanto ella como yo terminábamos muertas del cansancio y de mal humor (este último era más bien la madre)….

En fin, cuando supe que estaba embarazada por segunda vez, me dije y lo grité al mundo que no iba a haber ni una visita, y cuando digo ni una es ¡CERO!, estuve haciendo campaña durante unos 7 meses y al final ya nadie decía nada, si algo me identifica, es que cuando digo las cosas las cumplo, y soy terca como una mula.

Así que bueno, llegó el día y el pequeño nació, ese primer día fue solo para la hermanita y los abuelos, una hora a lo mucho….ya les he contado la historia en Las novedades al frente, el caso es que las visitas fueron únicamente de la familia y los padrinos, breves y perfectas, ya en casa me di tiempo de disfrutar estos preciosos momentos en compañía de mi familia y decidimos hacer una reunión para presentar al bebé en un par de meses, así que la verdad fue mucho mejor en el sentido de que hicimos un espacio único para nosotros cuatro, ayudamos a nuestra hija (en manera de lo posible) a aceptar y entender la llegada del bebé.

Justos dos meses después, organizamos una reunión, tranquila en casa, yo menos estresada, con mejor movilidad y sobre todo con las ganas de pasar ahora sí un momento con los amigos. Tuvimos suerte del clima así que hicimos unas brochetas al carbón, pero sobre todo nos pusimos al corriente de los grandes sucesos en estos dos meses.

Para nuestros invitados, dimos un pequeño recuerdito, en estos días les muestro exactamente que fue, la idea es simple, pero creo que es un buen detalle, más que nada simbólico, una bolsita decorada con la fecha de nacimiento y el nombre, y al interior unas semillitas para plantar. Personalmente no me gustan los recuerdos en los que te ponen un sin número de cosas, pues al final solo estorban y uno no sabe que hacer con ellos. Tampoco me gusta eso de la lista de regalos, si alguien quiere hacerlo es libre, y la verdad desde nuestra perspectiva nosotros ya estamos muy contentos de que nos acompañen en estos momentos de dicha. Y cuando quieres hacer un regalo siempre digo que el mejor regalo son los pañales, esos seguro que los vamos a usar y nunca sobran.

En fin, les puedo decir que a dos meses del nacimiento del retoño, yo disfruté muchísimo de las visitas, él por su parte creo que también, mi hija se divirtió como nunca al grado que desde entonces ella solita por ahí de las 8h30 te dice que se quiere ir a su cama a dormir, ¿No es bella la vida?

¿Ustedes cómo hicieron la presentación? ¿Qué opinan de las visitas en el hospital? ¿Y en la casa?

El pastel

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Ahora si que nos tomamos una tarde para nosotras, un momento único y exclusivamente para madre e hija, ya nos hacía falta desde hace tiempo, sobre todo desde la llegada del hermanito.

Busqué una receta fácil, algo que no hubiera pierde, que no tuvieras que hacer grandes esfuerzos y sobre todo que ella se divirtiera y que participara activamente. Me decidí por un pastel de yogurt, este es súper fácil de hacer y los niños lo adoran.

Pastel de yogurt

Para las medidas vamos a utilizar el envase del yogurt:

1 paquete de levadura

1 yogurt natural (yo uso el que tiene azúcar).

Medio envase de aceite

2 envases de azúcar (yo utilicé la mascabada).

3 envases de harina

2 huevos

½ limón (yo le puse el jugo del limón pero se puede utilizar únicamente la cáscara rallada).

Todo lo pones en un recipiente, lo bates, la masa la agregas en un molde previamente enharinado y lo metes al horno a 180 grados por 25 minutos aproximadamente y ¡listo!

La experiencia fue genial, ella estaba súper contenta, se quiso poner los dos mandiles al mismo tiempo y obvió el gorrito de chef, el look era exquisito. Una vez ya preparadas nos pusimos manos a la obra.

Los ingredientes ya los tenía fuera para no tener que andar buscando y hacer la tarea más fácil con ella, la sorpresa fue que al ir poniendo los ingredientes, mi hija el único que conocía era el yogurt, el azúcar cuando la probó quedó encantada “miam miam” decía con una sonrisa iluminada como si estuviera en el Nirvana, luego al pasar a la harina, quiso probarla aunque comió un poco prefirió el azúcar así que para no tener crisis la guardé….con los restos de azúcar y harina en su mesita trataba de agarrarlos y ponerlos en el envase…¡guacala! Le decía, eso ya no…estuvo un tiempo entre que comía los restos y trataba de ponerlos en el recipiente donde teníamos los ingredientes,ya para finalizar fui yo quien hizo la mezcla con la batidora, eso la verdad no es que le interesara demasiado, ella seguía con su experiencia gustativa.

Puse el molde ya con la mezcla dentro en el horno y le enseñé que todo lo que habíamos puesto iba a otro recipiente y luego había que hornearlo durante un rato, pero que no se acercara pues estaba caliente.

Ella agarró un banquito para sentarse y esperar atenta el pastel, me decía en intervalos “scho scho” (caliente) para indicarme que no me acercara, ay ay ay que me derrito con esta niña.

Finalmente al sacar el pastel, estaba tan contenta, que para no partirlo inmediatamente, la distraje un rato en el baño jugando un poco con el agua y poniéndole el pijama, mientras esperamos a que se enfriara un poco.

Cuando lo probó estaba mue emocionada “mi, mi” decía seguido de un “patel”… luego muy amablemente fue a buscar a su papá para decirle “patel patel mi” en breve quiere decir: es el pastel que hice. Por supuesto su papá le hizo tanta fiesta que ella no cabía de la felicidad.

Esta actividad de apenas unos 20 minutos en total hizo un pequeño paréntesis entre nosotras, pudimos crear una pausa entre tantos cambio que ha habido en casa. Ella ha estado más contenta, y yo también al verla así, hasta me tocó una canción solo para mi, entre los “tralalá y tralalalalalala” que le encantan hacer había “mamaaaaaaaaaaaaa mamaaaaa”.

¿Qué más puedo pedir? Fue una actividad digna de repetir, se las recomiendo ampliamente.

¿Ustedes de que manera pasan tiempo con sus hijos? ¿Tienen alguna actividad únicamente entre ustedes? ¿Algún ritual o simplemente juego o lectura?

2 meses en casa

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Hoy son dos meses desde su llegada, el más pequeño de la casa, de la familia. He aprendido enormemente con él y con mi hija mayor en este tiempo, sentimientos que se repiten y otros que se estrenan, hoy a dos meses puedo sentirme más segura, menos estresada, (por lo menos en intervalos y por algunos minutos si no es que segundos).

El pequeño empieza a hacer sonidos y a reír cuando te ve, cuando me ve, si está contento, abre enormemente sus ojos y empieza a moverse con todas sus fuerzas, agitando sus brazos y piernas, haciendo muecas, sonrisas y algunos sonidos, automáticamente me saca una sonrisa y un suspiro repleto de emociones entre mezcladas, se necesita tan poco para estar tan contenta en estos días, ya no me acordaba de lo que era un bebé tan pequeñito en casa y hoy a sus dos meses veo que cambia tan rápido, podría hacer miles de comparaciones con su hermana de dos años pero no tiene caso, por lo menos no hoy, él es único, sus modos también y su despertar ante la vida.

En estas semanas hemos comenzado a entendernos, a empezar a conocernos, a querernos y sobre todo a acostumbrarnos, él a mis brazos y yo a tenerlo en ellos.

¿Cómo nos comunicamos? Todo depende de sus ojos, he aprendido a descifrar cada mirada, pestañeo así como cada sonido por más mínimo que sea, lo mismo pasa con su respiración, cada intervalo, frecuencia, siento su latido al unísono con el mío.

Miro su pequeña mano tratando de agarrar mi dedo y no puedo dejar de pensar en lo que harán esas manitas que ahora están ávidas de experiencias…

¡Felices dos meses!

Un momento de blues

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¡Música maestro! podría decir, pero más que otra cosa es un poco de reflexión ante tanto cambio en la casa y un poco de blues como dicen por aquí. Ya a estas altura va cayendo el 20 y pues no es tan evidente como parecía hace unos días.

La conciliación, parto de ella, que si bien hablábamos en algún momento de lo difícil que es ser madre, trabajar, esposa, amiga y un sin fin de cosas, la conciliación no era evidente y los hijos pagaban los platos rotos y nosotras terminábamos con un ave revoloteando llamada culpa. Aclarando que esto de la conciliación no es término exclusivo de la maternidad sino de todos en cualquier momento de la vida.

También existe otro tipo de conciliación, y esta es con los hijos cuando llega           otro. Este es mi caso y si por un momento pensé que ya la había librado, ahora que la abuela se ha ido hemos ido en retroceso, que digo, ya no se si son los terribles 2 que aparecen de repente, o bien la llegada del hermanito y saber que llegó para quedarse, y todo esto haya hecho de las suyas en la cabecita de mi hija.

Ahora si que tenemos que emplear el plan B, en dado caso sacar todo el armamento, el más pesado para contrarrestar la crisis de mi hija, la bipolaridad y el ataque de nervios que está ocasionando en la casa.

Tenemos días malos, días peores y por supuesto están (escasos) días llenos de arcoíris. Sino fuera por el Santopadre que está detrás de ella no se que haría, pues la mayor parte del tiempo quiere estar en sus brazos….y uno que otro momento en los míos, lo cual atesoro como lo más preciado.

Por un lado está el bebé que si bien o mal se ha acostumbrado a mis brazos, un poco por él, un poco por mi, la separación es intolerable, por otro lado está mi hija de dos años que reclama a su madre y en cuanto ve al bebé monta en cólera, también está el papá que si me ayuda con el bebé cargándolo simplemente es inadmisible ante los ojos de la pequeña. Creo que ahora con la partida de mis hermosas mujeres que balanceaban el tiempo, cariño, juegos con mi hija la suerte está echada….

Se trata de conciliar y armarse de valor, ser fuerte y tratar de que los pequeños no sufran de más, en especial la más grande que se la mal pasa por el momento. La conciliación, creo que es tema del cual vamos a hablar por el resto de nuestras vidas, ojalá pudiéramos dividirnos en varias partes para hacer todo y dar todo a nuestros seres queridos.

Pero no todo está perdido, cada día es una batalla ganada y ahora si Mamá Ninja viene al ataque, un pequeño desliz en este proceso de bimadre pero dentro de poco ya estaremos dando el grito de guerra a 4 voces.

¿ustedes mamás cómo han conciliado la llegada del segundo retoño? ¿ustedes han vivido algo similar? ¿fueron segundos o terceros hijos? ¿cómo lo han vivido?

Psicosis (la película) tal vez

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En plena reflexión y miedos de altas horas de la noche, alucinando los cólicos típicos de esta edad y pegando el ojo de vez en cuando, pensé en el tiempo que faltaba para que su pequeño sistema digestivo se pusiera en marcha sin hacer tan penosas crisis.

Hemos probado algunas gotitas de venta en farmacia, naturales por supuesto, pero no se si más bien son placebo para la madre o tienen algún efecto, solamente las Bio Gaia han tenido suerte, no son mágicas pero hemos visto la diferencia. El caso es que son aproximadamente tres meses para pasar esto, llevamos uno y si mi hija había tenido crisis más severas, de la noche a la mañana un buen día desaparecieron.

El caso es que pensando en todo esto mientras masajeaba el vientre de mi hijo al estilo Shantala, pensé en los próximos meses y los eventuales retos apareció en mi mente acompañado de la música de psicosis:

Y fue ahí con cara de pánico, un grito en silencio (para no despertar a mi hijo que se acababa de dormir) que pensé en los dientes, ohhhhhhhhhh por Dios, eso si que va a estar bueno, así que de una vez saqué la lista de la artillería pesada para que cuando llegue el día estemos preparados y sufra lo menos posible, los dientes, creo que esa es una de las crisis más latosas, aunque en el momento una en medio del caos y gritos (de los hijos en cuestión) piensa que eso es lo peor, luego serán otras cosas, también por los próximos 20 años como mínimo.

Adelantándome un poquito, con esto de los dientes, también encontré algunos productos bastante buenos para el cuidado de los dientes (esta vez de mi hija ya más grande) pues en lo que se les enseña a lavar los dientes correctamente y todo eso, pues no está de más prevenir. Existe el flúor en pasta de dientes y de todos los sabores para niños, un tratamiento de máximo unas cuantas semanas y los protege, también hay otro que evita las caries….prometo decirles los nombres de ambos así como la reseña de cada uno a la brevedad.

Total que, aunque el tema de sueño y no sueño es parte del aire que se respira, ya queda en segundo plano, preferiría no dormir y que mis hijos no sufrieran tanto, es verdad que el proceso de ponerse en marcha a la vida es un tanto desagradable, aunque hay otras tantas cosas que son maravillosas en cada etapa, mucho más divertidas y por supuesto si llanto.

¿Ustedes como la han ido pasando en cada etapa? ¿algún truco efectivo para cólicos o mal de dientes? ¿El sueño sigue siendo parte de su vocabulario?

¡Buen fin de semana a todos!

¡Ahora le toca a él!

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Como buena familia que somos, con todos los altibajos de una montaña rusa que es la vida en casa con un torbellino y un torbellinito recién llegado, el señor de la casa se ha hecho cargo en gran parte de todo, la mamá, la hija1, se hubiera hecho cargo también del recién nacido pero por el momento me encargo yo día y noche.

La casa ha sido un circo de tres pistas, no por los cuidados del buen padre sino por un desfile de cambios en el comportamiento de la buena hija, seguido de cuidados intensivos a la bella madre y sobre todo los horarios desbocados del buen hijo que reclama atención cada minuto del día.

La buena hija pegada al padre, los cuidados y “estate quietos” de él hacia ella han hecho que dentro de todas las personas cercanas a mi hija, él único digno de respeto sea su padre….yo por mi parte me abstuve de poner orden en casa, más bien trataba de compensar de alguna manera los cambios, ahora que ya ha pasado el tiempo, tenemos un rol dentro de la casa mucho más establecido, el padre sigue al mando de la casa ayudando en todo lo posible y yo….¿y yo?, pues me dejo querer.

Hay cosas que no han cambiado, por ejemplo los fines de semana, por lo menos las mañanas son de ellos dos, se levantan, van por el pan, la mayor parte de la veces pasan por flores, la hija regresa con el botín y desayunamos juntos, hasta me toca el café en la cama con una sonrisa de oreja a oreja de mi hija trayendo las flores a rastras, contándome las aventuras de la salida.

Durante la semana, el buen padre casi santo, se encarga de nuestra hija, la mayoría de las veces el bebé abre el ojo a las 4h30 non stop, así que entre los celos de una, el llanto del otro papá se encarga de ella mientras yo con mi mano libre hago la mamila de mi hija. ¿pero que pasa cuando papá quiere vestir a la bella, bellísima niña? Es un shock de colores y cualquier persona que tenga un mínimo de estilo en cuanto a moda infantil, no encontraría ninguna regla….Mi esposo dice que es “estilo papá” y así con aire triunfante y orgulloso se van a la escuela y trabajo respectivamente, mientras me quedo anonadada tratando de juntar el rompecabezas del estilo de mi hija y tratando de cerrar la boca.

La tarde ya es para los cuatro, cuando ellos llegan a casa, Mi hija va corriendo a mis brazos, en ocasiones le hago el baño o simplemente vemos alguna película o leemos un libro…en ocasiones (todavía ahora) dice bebé bebé y se va con su papá a ayudarlo a poner la chimenea…hay veces que me mira con el rabillo del ojo receloso por el bultito en mis brazos….aunque a penas hace algunos días su manera de decir “te quiero mamá” es traerme todo lo que considera útil para el hermanito.

Mi madre dice que tiene la paciencia del santo Job, no se si lo dice por este periodo en nuestra vida de familia o por mi, prefiero no preguntar. Lo que si es que cada cariño atención y desvelos para sus chicas hermosas y su hijo lo valen todo, también puedo decir que no solo yo tengo ojeras (sexis)que me dan tres vueltas, el buen padre las tiene con un pequeño brillo y media sonrisa de satisfacción y orgullo de su familia.

¡Gracias papá!