La zona del desastre

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

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En mi ilusa cabecita loca, antes de vivir en la que es ahora nuestra casa, pasamos de departamentos a minis casas, así que ya saben lo que es ordenar una mudanza, deshacer las cajas tratar de acomodar todo, en ese momento te dices, ¿Por qué guardo eso?, me acuerdo que de pequeña, coleccionaba, estampas, tarjetas, guardaba todos los recaditos, en fin tenía (tengo, pero en casa de mi mamá jajaja) mi caja de recuerdos de esos años, una vez aquí, como expatriada, no hay lugar para eso, se acumula tanta cosa que luego no sabes donde dejarlas. Bueno el caso es que una vez que finalmente pisamos tierra y entramos a esta casa nos dijimos que queríamos un espacio aireado, sin casi nada, paredes limpias, apenas con dos cuadros, y claro cada quién un cuarto con su espacio y zona desastre.

La realidad es que con un bebé de dos años, eso es imposible, antes acomodaba, guardaba, le divertía infinitamente hacerlo, no había tanta cosa fuera, solo lo básico un relax, una silla para comer, en fin, aun se respiraba en ese espacio. Conforme fue creciendo el caos comenzó a apoderarse de la casa (yo no soy la más ordenada del mundo, pero tampoco exageremos). Cuando me di cuenta ya tenía juguetes, muñecas, pañales (para las muñecas), carritos, mesas, sillitas, y todo lo que se puedan imaginar, eso sí, lo del espacio creativo lo tengo yo lejos de sus manitas, a eso se le llama miedo del bueno, ni pensar que se sirviera ella sola, nada más de pensarlo me da escalosfríos. Y ni siquiera hablemos del lego, que ese me lo encuentro hasta en la sopa, aún no lo he pisado pero me puedo imaginar el dolor de unos pies descalzos corriendo detrás de su hija.

Primero opte por cajas de plástico transparente, ahí ponía los juguetes por temática, se pueden apilar y la verdad las dejaba en el cuarto de la tele, así recuperaba mi salón. Pero poco a poco la nena chiquita como es en estos momentos se iba expandiendo por todas partes, y mis cajas solo servían de adorno. Ahora las cajas están fuera de su alcance, y solo voy sacando un solo juego, y lo voy cambiando, a veces playmobil, a veces lego, a veces rompecabezas, en fin uno a la vez, pues sino, ni juega con ellos, y cada vez que saco uno nuevo veo su carita de felicidad con una boquita en forma de “O” y sus manitas en sus cachetes como si fuera día de fiesta.

De todas maneras, ya me hice a la idea que, todas las tardes, hay que arreglar y ordenar por donde ella haya pasado, pero bueno hay que tomar esta etapa con filosofía y entre menos juguetes mejor, sino el juego es vaciar las cajas y dejar que mamá recoja, yujuuuuuu que diversión, y finalmente el cuartito de la tele ahora sirve de salón de juegos, cuarto de visitas, multiusos y un ¡escóndete y que nadie te vea, si puedes!

¿Ustedes cómo se las arreglan? ¿Tienen su propia zona de desastre? ¿Tienen un lugar específico para que sus hijos jueguen?

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Flores para festejar su arribo (paso a paso).

Pues siguiendo con los hechos de la presentación del retoño (Y el día llegó…dos meses después) les muestro como hacer unos recuerdos originales y al mismo tiempo sencillos paso a paso.

Material:

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Sello personalizado

Hojas de papel cortadas en tags

Pin personalizado

Bolsitas de yute

Semillas (en mi caso fueron semillas de flores que renacen cada año)

Papel de china

Primero hay buscar en lo más profundo de la inspiración un texto corto dando la bienvenida a su bebé. Ese texto junto con un pequeño dibujo como detalle, lo hice mandar a hacer con Bloom ministudio, por cierto se los recomiendo ampliamente pues el trabajo fue excelente y la entrega como relojito, además de que tiene ideas originales y te lo hace sobre tus preferencias en caso de que no encuentres lo que buscas.

Lo segundo, hay que hacer o buscar un dibujo para ponerlo en los pines, en mi caso fueron los círculos de vida de un árbol y en el centro de este solamente el nombre y la fecha de nacimiento de mi bebé. (eso de poner peso, talla y demás no es lo mio, pero se puede poner lo que quieran).

Estos dos pasos son los más tardados, pues hay un proceso pequeño pero lo hay de creatividad y espera para tenerlos.

Las hojas de papel cortadas en tags ya las puedes comprar hechas o bien si tienes el aparato para hacer cosas bonitas con papel para el scrapbooking ya la hiciste. Yo escogí dos colores, verde y azul en un papel mate echo a mano para que todo quedara dentro del contexto.

El sello que mandemos a hacer nos va a servir para ponerlo en las hojas de papel cortadas en tags, si se complica la tarea simplemente se puede imprimir el pensamiento que tengamos como bienvenida en una hoja y después cortarla como tag. Al final la idea es la misma y se vale improvisar.

También las bolsitas, ya las puedes comprar hechas o si tienes la paciencia de hacerlas tu misma adelante. Yo escogí en yute para seguir con la idea bio y ecológica del recuerdito.

El papel de china nos va a servir para envolver las semillas y ponerlas dentro de la bolsa, de esta manera no se pierden y da un acabado mucho más bonito.

El resto es fácil, simplemente unir las piezas:

1.- Poner las semillas y envolverlas en el papel de china

2.- Una vez envueltas ponerlas dentro de la bolsita de yute

3.- Colocar en la parte inferior de la bolsita el pin, creo que es el mejor lugar para ponerlo, de esta manera se ve y no queda todo sobre todo en la parte donde se cierra la bolsita.

4.-Por último, hay que cerrar las bolsitas y con la misma tira para cerrarlas, colocamos el tag con el sello previamente puesto.

¡Y listo!

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¿Qué les parece? ¿ustedes acostumbran hacer este tipo de detalles?

Segundo 10 de mayo, y primero como bimadre.

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Los festejos empezaron desde antes, la escuela de mi hija preparó con ella el regalo perfecto para el segundo año de la fiesta de las madres, y aunque esta era el domingo, ya desde el miércoles mi hija traía en sus manos el preciado regalo para mamá.

Al llegar a la casa junto con el abuelo, este último le dijo, “dale el regalo a mamá” así que ella tan obediente como siempre se acercó a mi y me lo extendió, acto seguido y en un santiamén me lo quitó diciendo “mi, mi” (mío) luego lo abrió y muy orgullosa me enseñó que eran sus manos las que estaban estampadas en el papel. ¿El regalo? ¡Ah! Una lata de metal forrada de una hoja de papel bond decorada con las manos de mi hija y uno que otra estampita de corazón y flor, a las cuales les decía (parando la trompita) “cuore” “cuore” ¡Me derrite cuando hace esto!, ¡se me olvidaba! también había una cuchara de plástico negro, pues el artefacto estaba destinado a mi cocina para poner todos los utensilios.

Un regalo maravilloso, el cual después de que ella juegue con el (pues es de ella) irá a parar a la caja de los recuerdos con todos las obras artísticas de la pequeña. Me pregunto ¿qué es lo que hacía mi madre con todo eso? Supongo que al pasar de los años su caja de los recuerdos se llama “bote de basura” no creo haber visto ningún collar de cuentitas, ni la manta que bordamos, ni nada del estilo, (aunque de lo que sí me acuerdo es de la ilusión que tenía de hacer algo para mamá)….creo que los dibujos deben de andar en alguna parte pero bueno, les estaba platicando de mi 10 de mayo.

Ya el mero día me trajo un ramito de flores y su papá otro, lo increíble es que el ramo de ella estaba tan pero tan tierno, la florista realmente hizo algo súper bonito y de acuerdo a mi hija, y bueno como cada domingo me trajeron el desayuno acompañado de una taza de café. Esa noche había sido especialmente difícil con el más pequeño, pero eso no vale nada cuando ves la cara de tu hija llena de ilusión por saber que pasa algo, que hay una fiesta en camino, que me quiere abrazar y quedarse en mi pecho durante un momento.

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Unos días antes, en la semana, pensaba en un spa, (sola) burbujas en la tina de hidromasaje, cremas de olores a flores para calmar el estrés, un té en cada esquina del lugar, una música sublime a cada paso del recinto y ya si de eso se trata (de soñar) pues de una buena vez en Cancún. Pero no pasó así, nos quedamos en casa, tuvimos visita de la familia con un buen clima (cosa rara), aprovechamos el tiempo en el jardín(madre e hija) tan preciado en estos momentos, empezamos a plantar algunas flores al frente de la casa….pero eso se los contaré con más detalle más adelante.

También me ayudó en la cocina, le encanta y la verdad se pasa un muy buen rato.

Su papá en otro momento del día se quedó con ellos mientras yo hablaba con mi familia y me sentaba un ratito sin bebé en brazos, (también eso es rico de vez en cuando, una se siente un poco más ligera).

Parece mentira, como los pequeños te absorben y consumen tu energía, al mismo tiempo te la renuevan, es agotador pero la recompensa es enorme, he aprendido a llevar mis ojeras con orgullo, es el símbolo de que soy mamá (creo, o me gusta pensarlo, aunque ya las tenía desde antes, ojeras sexy las llamo) y más que nada por que ya ninguna base de maquillaje las tapa…pero como sea el verlos es maravilloso, siempre salen a relucir frases cursis en estos momentos pero es la verdad, tocan ciertas cuerdas sensibles que te hacen ver el mundo con otros ojos.

Entonces recapitulando ¿Qué es lo que quiere mamá en su día? Que papá se encargue de los hijos y de ser posible unos días en un Spa.

¿Qué es lo que quiere la abuela que vive a casi 10 000 kilómetros? Visitar y cuidar a sus nietos.

Ante eso ¿qué es lo que quiere la hija de la abuela (yo)? Que venga a cuidar a sus nietos en periodo vacacional.

¡Y así todos contentos! Hasta invitamos al abuelo para que no se sienta.

Así pasé mi segundo 10 de mayo y el primero como #bimadre, feliz de la vida orgullosa de serlo y aún más de mi familia.

¿Ustedes como pasaron el día de la madre? ¿Ya pasó o está por llegar? ¿Se acuerdan de algún regalo que hayan hecho en su infancia para sus mamás?

2 meses en casa

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Hoy son dos meses desde su llegada, el más pequeño de la casa, de la familia. He aprendido enormemente con él y con mi hija mayor en este tiempo, sentimientos que se repiten y otros que se estrenan, hoy a dos meses puedo sentirme más segura, menos estresada, (por lo menos en intervalos y por algunos minutos si no es que segundos).

El pequeño empieza a hacer sonidos y a reír cuando te ve, cuando me ve, si está contento, abre enormemente sus ojos y empieza a moverse con todas sus fuerzas, agitando sus brazos y piernas, haciendo muecas, sonrisas y algunos sonidos, automáticamente me saca una sonrisa y un suspiro repleto de emociones entre mezcladas, se necesita tan poco para estar tan contenta en estos días, ya no me acordaba de lo que era un bebé tan pequeñito en casa y hoy a sus dos meses veo que cambia tan rápido, podría hacer miles de comparaciones con su hermana de dos años pero no tiene caso, por lo menos no hoy, él es único, sus modos también y su despertar ante la vida.

En estas semanas hemos comenzado a entendernos, a empezar a conocernos, a querernos y sobre todo a acostumbrarnos, él a mis brazos y yo a tenerlo en ellos.

¿Cómo nos comunicamos? Todo depende de sus ojos, he aprendido a descifrar cada mirada, pestañeo así como cada sonido por más mínimo que sea, lo mismo pasa con su respiración, cada intervalo, frecuencia, siento su latido al unísono con el mío.

Miro su pequeña mano tratando de agarrar mi dedo y no puedo dejar de pensar en lo que harán esas manitas que ahora están ávidas de experiencias…

¡Felices dos meses!

Mamá no te escondas

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea “Aprendiendo lactancia y amamantamiento: Curso virtual automatizado basado en principios de la OMS” de próxima aparición. Bajo derecho de uso permitido por el Instituto Nacional de Salud Pública.

Imágenes realizadas por John Marceline para el curso en línea “Aprendiendo lactancia y amamantamiento: Curso virtual automatizado basado en principios de la OMS” de próxima aparición. Bajo derecho de uso permitido por el Instituto Nacional de Salud Pública.

Hacía mucho que no me sentía tan agredida, a pesar de las enormes campañas y bombardeo en todos los medios a favor de la lactancia, creo que nuestra sociedad está muy lejos de entender los beneficios de esta. Las madres que decidimos amamantar a nuestros hijos corremos un camino que no es del todo color de rosas, por lo menos en su inicio, la publicidad con hermosas artistas dando el pecho a sus hijos y sin complejos hacen un boom en los medios, y que bueno que tomen parte de esto y hagan campaña, apoyando a la OMS, pero la realidad es que madres como tú o como yo, vamos a los lugares públicos a hacer nuestras compras, pasear, tomar un poco de aire fresco y nos topamos con una sociedad que te señala con un dedo acusador, critica y hasta ofende por darle de comer a tu hijo.

Mi caso, fue terminar en una cabina de ensayo y posteriormente en el coche haciendo circo, maroma y teatro para salir invicta, prueba superada, pero estoy cansada de estar pidiendo permiso, sentirme agredida, criticada, esconderme, ¿Por qué debo de esconderme? necesitamos espacios también para nosotras, ¿hasta cuándo vamos a tener que aguantar?, ¿No quieren senos al aire? Hagan espacios públicos para ocuparnos de nuestros hijos, por lo menos una banca donde sentarse, ¿no podemos ir a restaurantes con nuestros hijos? Pongan horarios que no nos convengan, ¿Quieres que me esconda para dar de comer a mi hijo? Te equivocas si crees que lo voy a hacer.

Yo también soy parte de esta sociedad y quiero serlo de manera libre, no voy a esconderme en mi casa mientras dure la lactancia, no voy a esconderme en el auto o al final de un corredor, no voy a esconderme como si fuera algo malo lo que hago por mis hijos, no voy a esconderme como si robara la paz pública, no voy a esconderme, no voy a esconderme, no voy a esconderme…

Los invito a alzar la voz con #mamanoteescondas

Aquí puedes dejar tu enlace para hacer de esta una gran fiesta! Muchas gracias por participar! Mamá no te escondas

“Miam miam” mamá

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¿Recuerdan que alguna vez les conté eso de dar de comer a mi hija? ¿los inicios? En Un avioncito cargado de… pues bueno, ahora le toca a la madre.

Es una etapa muy divertida, pues aún con la llegada del pequeño puedo decir que también tenemos momentos de juegos, de alegrías, de charlas entre ella y yo, y bueno entre todo lo que podemos hacer, deshacer e inventar en una tarde de chicas, a ella le gusta jugar a la comidita, tiene un carrito de té, el cual tiene tazas, cupcakes, pastelitos, azucarera (esta última la usa como taza pues aquí solo usamos el azúcar para los pasteles así que eso de azucarera quién sabe, no lo conoce). En fin puedo estar 45 minutos tomando té, café, jugos y uno que otro pastel, eso sí, hay que tener cuidado pues la mayoría de las bebidas que te da están muy calientes así que hay que soplarle (ella insiste).

De vez en cuando puede prepararte un platillo, así que de manera imaginaria hace con las manos, movimientos circulares, pone algunos ingredientes acompañados de “chis, chus, chis” para al final llegar con un plato (que no ves) y dártelo, a condición que te lo comas todo y le soples por supuesto, ¡ah! se me olvidaba también hay que hacer ruido de que te estas comiendo el platillo sino no tiene chiste.

Pues bueno a todo esto, una vez que se aburre va a la alacena a buscar algo para comer, le encanta agarrarnos por sorpresa por si olvidamos dejar a la vista algún chocolate o papa frita (¡ahora ya no nos dejamos sorprender!)

Cabe mencionar que es muy compartida la mayor parte del tiempo, así que si está comiendo algo te da, te dice “miam miam” seguido de un “¿miam miam?” (todo está en la pronunciación), y claro que no acepta un no por respuesta.

Un fin de semana, esos de los que padre e hija dan 20 minutos de paz y se van a buscar el pan y en ocasiones unas flores, llegaron con el desayuno, pan, cuernitos, chocolatines, en fin hasta me habían preparado el café (eso es glorioso después de una noche en guardia con el segundo hijo). Yo por mi parte seguía arrullando al retoño y dándole de comer cuando llegó mi hija y me dijo:

Ella: ¡Pa! ¡Pa! = ¿quieres pan?

Yo: No mi amor espera a que termine con tu hermano y voy a la mesa con ustedes

Ella: ¡pa! ¡pa!

Yo: ok, dame un cuernito por favor

Ella feliz corrió a la mesa por uno y muy cuidadosamente lo trajo hasta mi diciendo

Ella: miam miam

Yo: sí gracias mi vida

Yo alargué la mano para agarrarlo y recibí un tremendo ¡Nooooooooo! Miam miam, en ese momento ella empezó a partir pequeños pedazos y dármelos en la boca seguidos de un “miam miam” faltaba más y claro con una sonrisota sin igual, así que seguimos con los hechos hasta que se le cayó al piso mi “Pa” y me lo quiso dar, le dije que no que estaba sucio así que supuestamente resignada dijo “gua gua” (para el perro), pero creo que en un momento se dio cuenta que ya no había más cuernito y sin agua va me lo metió a la boca diciendo “No gua gua”, “mamá” “miam, miam”

Su papá de lejos, no podía con la risa y repetía el “miam miam” de mi hija.

Y así la historia de un avioncito cargado de……para mamá.