¡A todo pulmón!

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Hay de gritos a grito y lo sabemos todas, unos son de felicidad, otros para ver los decibeles de las cuerdas vocales, otros de sustos, millones diferentes y nosotras conocemos cada matiz y sabemos actuar conforme.

Pero hay uno que se nos escapa de las manos, por lo menos a mi me deja congelada, es una pesadilla y esta puede durar horas, los malditos cólicos de lactante.

Con mi segundo hijo ha sido un sufrir y no parar que bueno, he hecho de todo, masajes, gotitas, en fin, la regla general con los pediatras de por aquí es no darles nada, hay quienes dicen que surgen a raíz de la dieta de la madre, que es por querer llamar la atención, por querer estar en brazos….en fin todo mundo opina y se hacen escuchar, más que echarle la culpa a la madre prefiero soluciones y esas nunca salen a relucir, pero así es esto.

Lo que más me ha funcionado, por lapsos claro está, son los masajes Shantala:

Paso mi día con él haciéndolos y la verdad le gusta así que a cada momento no dudo para ponerlo en práctica. ¿ustedes los conocían?

Cuando tiene las crisis es mejor dejarlo tranquilo, pues no va a querer que le toques el vientre, así que yo me conformo con tomarlo entre mis brazos y pasearlo por toda la casa, creo que hay algunos espacios donde ya se puede ver mi marcha en la piedra del piso de tanto andar con él, otra opción es el rebozo y claro, seguir con el paseo.

Las practicas de antaño decían de darle carbón biológico, tés, etc., pero sabemos que ahora no se les da nada a menos que sea algo crónico o que el pediatra lo considere oportuno, en esos casos te darán algo con receta médica.

Ahora que fuimos a la consulta por las vacunas del pequeño finalmente me dieron algo para proteger su estómago (casi rogué por ello), parece que le ha servido pero como en todo no hay que cantar victoria que llega Murphy y lo echa a perder. Pero sobre todo también me dijo que hay que tener cuidado con el reflujo, pues muchas veces pueden tenerlo y no mostrarlo abiertamente, suena raro pero la idea es más bien que tiene acidez estomacal y hay que darle algo para poder ayudarlo, una de las cosas que da señal de esto es la salivación, mucha salivación, pero bueno hay que estar en todo y en cada detalle….

Yo personalmente no hago nada sin el consentimiento del pediatra, podemos pedir consejos, buscar en foros, etc., pero al final el experto es el pediatra y más que nada que queriendo ayudarlos hay veces que podemos meter la pata de manera irreversible.

Espero vivamente que se termine esta etapa y podamos encontrar la paz, ese grito de desesperación del pobre me trepana el cerebro, me bloquea, me paraliza a tal grado que hay veces que no se si ponerme a llorar con él.

Se que muchas de ustedes han pasado por esto y no hay milagro para poderlos calmar, pero si tienen algún truco que les ayude con gusto soy a todo oído.

La zona del desastre

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

En mi ilusa cabecita loca, antes de vivir en la que es ahora nuestra casa, pasamos de departamentos a minis casas, así que ya saben lo que es ordenar una mudanza, deshacer las cajas tratar de acomodar todo, en ese momento te dices, ¿Por qué guardo eso?, me acuerdo que de pequeña, coleccionaba, estampas, tarjetas, guardaba todos los recaditos, en fin tenía (tengo, pero en casa de mi mamá jajaja) mi caja de recuerdos de esos años, una vez aquí, como expatriada, no hay lugar para eso, se acumula tanta cosa que luego no sabes donde dejarlas. Bueno el caso es que una vez que finalmente pisamos tierra y entramos a esta casa nos dijimos que queríamos un espacio aireado, sin casi nada, paredes limpias, apenas con dos cuadros, y claro cada quién un cuarto con su espacio y zona desastre.

La realidad es que con un bebé de dos años, eso es imposible, antes acomodaba, guardaba, le divertía infinitamente hacerlo, no había tanta cosa fuera, solo lo básico un relax, una silla para comer, en fin, aun se respiraba en ese espacio. Conforme fue creciendo el caos comenzó a apoderarse de la casa (yo no soy la más ordenada del mundo, pero tampoco exageremos). Cuando me di cuenta ya tenía juguetes, muñecas, pañales (para las muñecas), carritos, mesas, sillitas, y todo lo que se puedan imaginar, eso sí, lo del espacio creativo lo tengo yo lejos de sus manitas, a eso se le llama miedo del bueno, ni pensar que se sirviera ella sola, nada más de pensarlo me da escalosfríos. Y ni siquiera hablemos del lego, que ese me lo encuentro hasta en la sopa, aún no lo he pisado pero me puedo imaginar el dolor de unos pies descalzos corriendo detrás de su hija.

Primero opte por cajas de plástico transparente, ahí ponía los juguetes por temática, se pueden apilar y la verdad las dejaba en el cuarto de la tele, así recuperaba mi salón. Pero poco a poco la nena chiquita como es en estos momentos se iba expandiendo por todas partes, y mis cajas solo servían de adorno. Ahora las cajas están fuera de su alcance, y solo voy sacando un solo juego, y lo voy cambiando, a veces playmobil, a veces lego, a veces rompecabezas, en fin uno a la vez, pues sino, ni juega con ellos, y cada vez que saco uno nuevo veo su carita de felicidad con una boquita en forma de “O” y sus manitas en sus cachetes como si fuera día de fiesta.

De todas maneras, ya me hice a la idea que, todas las tardes, hay que arreglar y ordenar por donde ella haya pasado, pero bueno hay que tomar esta etapa con filosofía y entre menos juguetes mejor, sino el juego es vaciar las cajas y dejar que mamá recoja, yujuuuuuu que diversión, y finalmente el cuartito de la tele ahora sirve de salón de juegos, cuarto de visitas, multiusos y un ¡escóndete y que nadie te vea, si puedes!

¿Ustedes cómo se las arreglan? ¿Tienen su propia zona de desastre? ¿Tienen un lugar específico para que sus hijos jueguen?

Y el día llegó…dos meses después

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Pues bueno, sabrán que mi embarazo de mi primer hija, por lo menos ya hablando estrictamente de la presentación (pues todo mundo quería verla), fue un caos, en el sentido que desde que ella dio su primer respiro en este mundo fue un Non stop y desfile de personas, desde las más allegadas hasta las que….pues quién sabe…ya que ni las conocía…desde el hospital hasta la casa siempre gente, día y noche, a todas horas, claro que con sus mejores deseos pero al final tanto ella como yo terminábamos muertas del cansancio y de mal humor (este último era más bien la madre)….

En fin, cuando supe que estaba embarazada por segunda vez, me dije y lo grité al mundo que no iba a haber ni una visita, y cuando digo ni una es ¡CERO!, estuve haciendo campaña durante unos 7 meses y al final ya nadie decía nada, si algo me identifica, es que cuando digo las cosas las cumplo, y soy terca como una mula.

Así que bueno, llegó el día y el pequeño nació, ese primer día fue solo para la hermanita y los abuelos, una hora a lo mucho….ya les he contado la historia en Las novedades al frente, el caso es que las visitas fueron únicamente de la familia y los padrinos, breves y perfectas, ya en casa me di tiempo de disfrutar estos preciosos momentos en compañía de mi familia y decidimos hacer una reunión para presentar al bebé en un par de meses, así que la verdad fue mucho mejor en el sentido de que hicimos un espacio único para nosotros cuatro, ayudamos a nuestra hija (en manera de lo posible) a aceptar y entender la llegada del bebé.

Justos dos meses después, organizamos una reunión, tranquila en casa, yo menos estresada, con mejor movilidad y sobre todo con las ganas de pasar ahora sí un momento con los amigos. Tuvimos suerte del clima así que hicimos unas brochetas al carbón, pero sobre todo nos pusimos al corriente de los grandes sucesos en estos dos meses.

Para nuestros invitados, dimos un pequeño recuerdito, en estos días les muestro exactamente que fue, la idea es simple, pero creo que es un buen detalle, más que nada simbólico, una bolsita decorada con la fecha de nacimiento y el nombre, y al interior unas semillitas para plantar. Personalmente no me gustan los recuerdos en los que te ponen un sin número de cosas, pues al final solo estorban y uno no sabe que hacer con ellos. Tampoco me gusta eso de la lista de regalos, si alguien quiere hacerlo es libre, y la verdad desde nuestra perspectiva nosotros ya estamos muy contentos de que nos acompañen en estos momentos de dicha. Y cuando quieres hacer un regalo siempre digo que el mejor regalo son los pañales, esos seguro que los vamos a usar y nunca sobran.

En fin, les puedo decir que a dos meses del nacimiento del retoño, yo disfruté muchísimo de las visitas, él por su parte creo que también, mi hija se divirtió como nunca al grado que desde entonces ella solita por ahí de las 8h30 te dice que se quiere ir a su cama a dormir, ¿No es bella la vida?

¿Ustedes cómo hicieron la presentación? ¿Qué opinan de las visitas en el hospital? ¿Y en la casa?

La melodía (150 palabras)

Pasillo, cautela, escoba

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La música salía del patio, parecía una trampa para los niños, un estrecho pasillo, oscuro y hasta frío, la pandilla completa estaba encantada, 3 niños y 2 niñas se habían juntado para descifrar el misterio, después de varios días de profundas discusiones, y de recaudar material precioso para tan importante empresa, emprendieron el camino…..con cautela fueron avanzando, parecía que no tenía fin, pero la música era tan bella que entre más avanzaban, más se embriagaban con ella, a lo lejos se veía un viejo con algún instrumento en las manos, parecía que de ahí salía tan exquisita melodía…en algunas ocasiones paraban para comer o hacer recuento de los hechos, pero entre más pasaba el tiempo, poco a poco iban olvidando del porqué se encontraban allí….solo quería llegar hasta el viejo.

Un sonido rasposo casi imperceptible se anunciaba detrás de ellos, era una escoba mágica que les iba borrando los recuerdos.

 

Nota:

150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento con ellas ¡de 150 palabras!

Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

 

 

 

Aceptación del hermanito (primera parte de muchas).

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La buena hija, va tomando conciencia de que el bebé se queda, no se que tanto de que sea su hermano y que no solo es mío, pero lo busca mucho y cada vez que llora corre a ver que pasa….generalmente es un “dodo bebé” (a dormir bebé) o “mian miam mamá bebé” (el bebé come de mamá o algo así), ahora le da por taparlo, claro que hay que estar al pendiente pues lo cubre hasta la frente, también le gusta usar sus cosas y jugar con ellas como por ejemplo el maxi cosi (el cual escondo) o el relax o la sillita para comer, antes se metía ella, ahora pone a Mumu (su conejo) o a Lotta, los tapa y de vez en cuando grita (y si que grita) “guacala, guacalaaaaaaa popó” y corre por unas toallitas húmedas y un pañal, me hace gracia, a veces me asusta con los gritos… claro que luego descubrí que cada vez que cambiaba a sus muñecos ¡ponía los pañales en la basura! Así que también hay que estar al pendiente de que no vacíe la caja de pañales en una tarde.

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En ocasiones cuando le doy de comer al bebé, ella quiere que la cargue, así que me la pongo a un lado y le platico o pregunto sobre su día, ahora está en un momento en que no le para el pico, mezcla algunas palabras en francés y otras en español, pero como sea se da a entender. Ayer por ejemplo regresó con una rodilla raspada, le pregunté que qué le había pasado y me dijo “Papá, rodilla”, se había caído cuando hacía las compras con su papá, aunque no le dio mucha importancia pues llegando a casa, se puso a jugar con su sombra un rato y a buscar alguna pobre planta para plantar.

El jardín es mi mejor aliado (cuando el clima lo permite en este triste país frío), me ayuda con las plantas, o vamos a buscar pajaritos, o recorremos el jardín ya sea de la mano o persiguiéndonos, pero lo interesante de todo esto es que al final del día pide “dodo leche dodo” y se va a dormir sin tener que corretearla por toda la casa, ya es una cosa menos. Mi hobby es acechar a los animales del jardín para enseñárselos a mi hija (también termino muerta), ventajas de vivir en pleno campo.

Yo creo que de todas las cosas que me preocupan en torno a mis hijos es el no darles suficiente información, ya saben de tipo vocabulario, sensoriales, artísticas, etc. Alguna vez oí a unas mamás que platicaban de sus hijos pequeños (empezaban a hablar) y una de ellas decía que el suyo no hablaba casi nada….la respuesta de la primera mamá fue ¿tu le hablas? Se me quedó grabado, muy grabado y aunque al principio con mi primer hija me costaba contarle cosas de recién nacida, después de que le perdí el miedo escénico al monólogo, le platico vida y obra de lo que se me ocurra en el momento, ya con el segundo pues imagínense, de todo, le hablo de todo y nada, a él le encanta así que seguimos con esto de la comunicación a temprana edad.

Eso sí, el cansancio se acumula, hay veces que no sé como es que estoy de pie pero bueno son gajes del oficio y como todo tiene sus recompensas con este par de diablillos. Cada uno a su tiempo pero te sacan una sonrisa (la mayor parte del tiempo).

Mi hija es muy ocurrente, está en una etapa muy simpática y aunque no ha pasado por completo las crisis y hasta podría decir que se le han sumado otras tantas, la mayor parte del tiempo está contenta y no se enoja tanto de que el bebé esté en brazos, pues fueron semanas difíciles. Ya sin menos estrés (menos no sin) puedo disfrutarlos más y cada uno a su tiempo, sus etapas. Esto de la maternidad no es de color de rosa y muchas veces atenta con tu buena salud mental pero hay que saber reírse de todo, por lo menos intentarlo y tomarlo con filosofía.

El más pequeño está despierto, sigue en su etapa creativa a las 2 de la mañana, y yo pues me voy haciendo a la idea de empezar a buscar inspiración a estas horas pues sino no nos entendemos. Pero la verdad es que la mayor parte de tiempo pido al cielo para que coma y duerma en la madrugada.

¿Ustedes que etapa disfrutaron más de sus hijos? ¿En cuanto a los celos entre hermanos cuando fue mejorando la relación? ¿Recuerdan alguna anécdota simpática?

¿Y qué fue del objeto del deseo?

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Recordarán que alguna vez les hablé sobre el El objeto del deseo, ese objeto con el cual relacionábamos nuestra maternidad, ya saben esa imagen perfecta de ustedes y su pequeño bebé en brazos.

El mío siempre fue una mecedora, y la tuve esta vez para mi segundo hijo, ya al final del embarazó llegó el paquete a mi casa, unos 20 kilos de ilusiones, la recomendación fue: no la cargues, quédate quieta, no la armes, no hagas esfuerzos…pero la verdad es que es más fuerte que yo, y ya saben lo que quieres es en el momento, y el momento mientras lo voy platicando ya pasó, así que manos a la obra, la abrí, vi la manera de armarla y poco a poco fui subiendo las partes que la formarían, ya una vez en el cuarto del bebé que la esperaba ansiosamente la fui armando hasta completar la misión, que alegría al verla, tan perfecta, tan, tan, tan llena de ilusiones…..y bueno una vez que me senté en ella y vi las posiciones sabía que estábamos hechas la una para la otra.

La realidad es que antes de que naciera me encantaba estar en ella, y seguir soñándome con mi pequeño, cuando nació tardé en poder utilizarla por eso de la cesárea, casi tres semanas para que me animara pues eso de andar probando cosas cuando a una la han cortado en dos pues no es muy tentador.

El caso es que cuando fue nuestra primera vez en este objeto casi mágico, se podía oír una musiquita tenue a nuestro alrededor (todavía la oigo), una atmosfera cálida en torno nuestro casi como si la aurora boreal nos abrazara, y claro adoptamos tanto él como yo este objeto como nuestro.

A dos meses de su nacimiento, un regreso de la mamá casi Ninja y una hija guerrera que nos sigue a todos lados reclamando atención, la mecedora a tomado distintas vetas, ya no solo es un momento de relax para el bebé y yo sino que ha servido de cuna y cama para nosotros en esas noches en las que el buenhijo decide tomar su momento creativo a altas horas de la noche de manera non stop, esas noches de cólicos en las que solo se calma en el vaivén de las olas de la mecedora, he pasado noche completas en ella antes de una total recuperación, ha servido de biblioteca para la buenahija, ha servido de momento mágico especial para mi, sin nadie que ande deambulando, ha servido de consuelo para la buenahija cuando se despierta en la noche reclamando los brazos de su mamá…

Esta vez me ha costado más las noches, no se si es el cansancio acumulado o miles de cosas en juego pero gracias a la mecedora he podido dormir algunas horas de corrido, amamantar a mi hijo, dormirlo en ella, arrullarnos, en fin no ha servido para pegar un poco el ojo en esos momentos de crisis, pero también la hemos disfrutado simplemente por el hecho de que ella está aquí, sin un motivo específico y a decir verdad cada momento en ella puedo pensar en los abuelos y una sonrisa de satisfacción cada que les cuento las aventuras del objeto preciado.