¡Nos mudamos!

Mamá Ninja

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¡Gracias, gracias, gracias, millones de gracias!

Gio (Mamá Ninja)

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¿Pequeño o grande?

Grande o Pequeño

Como ya lo sabrán Hervé Tullet es uno de mis autores favoritos para la literatura infantil, es simplemente inigualable, después de abrir un primer libro de él, lo adoptas inmediatamente.

Esta vez llega a nuestra biblioteca “Grande o pequeño” un libro didáctico para los más pequeñitos, con apenas unas cuantas palabras que hace crecer la imaginación de nuestros hijos mientras descubre lo que es grande y lo que es pequeño.

¡Que lo disfruten!

¿Ustedes conocen alguna otra obra de este autor? ¿Cuál es el libro favorito de sus hijos?

Como siempre gracias por participar en este blog.

Los juguetes juegan solos

Juguetes

Ayer después de un día movidito con el buen hijo, me quedé en la sala, con él en brazos por supuesto, y me puse a ver a mi alrededor…

Hace no más de un año mi casa no parecía juguetería, la buena hija quién por el momento se da a la tarea de redecorar los espacios con un juguetito por aquí, otros libros por allá y unos pañuelos de colores formados en fila india por toda la casa; eso sí, poniendo primero todos los de un color, seguidos de otro color y así sucesivamente hasta terminarlos.

Pero eso no es todo, desde que llegó el buen hijo, pegado a mi siempre, dicho sea de paso, además de la deco de mi hija, me encuentro con un corralito, una silla alta, un relax, un rebozo…y bueno el maxi cosi definitivamente lo escondo pues desde que Mumú es fan, mi vida (y el del bebé) han peligrado.

Y divagando en todo eso y oyendo de fondo la canción de la Cenicienta

Pensé seriamente en tener un hada madrina de tiempo completo para que se encargara de organizar esta casa, por lo menos que los juguetes se guardaran y limpiaran solos después de que la buena hija se fuera a dormir; pero esperé, y esperé y seguí esperando y nada de nada, simplemente ya tenía la tonadita de la canción en la cabeza en boucle y con un brazo ocupado y el otro libre, trataba de poner las cosas en su lugar. Historia de todos los días, aunque hay que ser justos, mi hija de vez en cuando arregla conmigo, pero ayer no fue el día, eso se los aseguro.

Y volviendo al tema del hada madrina, si el hada es de los años 50´s seguro ya está pensionada ¿no?, aunque debió de haber dejado y formado a alguien también, aunque mucho me temo yo no aparezco en su lista de prioridades, veremos más adelante.

Y entre tanto, entre las divagaciones que ya se iban más allá de la realidad; siempre con la cancioncita pegada hasta el último hueco del cerebro (recordaré cambiar la película o salir corriendo en esa parte). Miré a la pequeña que contenta saltaba de un lugar a otro jugando con una pelota, regalo del buen padre, que seguro que el día que la dichosa pelota aterrice en un plato de comida o rompa alguna cosa entenderán los dos que eso es para jugar afuera.

Y ya para no hacer el cuento largo, me dirigía al último sitio donde podía haber algún juguete perdido y me quedé sorprendida, supongo que es la mejor palabra para describir la escena. Estaban la mayoría de los muñequitos de Lego y Playmobil, junto con Mumú y una que otra muñeca viendo Cenicienta mientras unos la veían desde el sofá, otros comían, etc., La pequeñita simplemente estaba en su silla disfrutando del momento con grata compañía.

Pero ojo que no hay que mover nada, pues mi hija reclama con una letanía y manoteando que están ocupados viendo la película, así que cuidado de moverlos.

Estas cosas simplemente me sacan una sonrisa y un final feliz para un día que termina, en otro momento se arreglará el cuarto, total estas etapas pasan tan rápido…

¿Cuál es su mejor momento del día con sus hijos? ¿Sus hijos arreglan y desarreglan y vuelven a arreglar? ¿Ustedes tienen la suerte de un hada madrina? ¿Tienen alguna anécdota en torno a los juguetes que quieran compartirnos?

Gracias por ser parte de este blog.

¡Es mío!

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El que parte y comparte, se queda con la mejor parte. ¡No, es mío!

Frase célebre de estos días, la pequeña empieza a descubrir su “yo” su “mí” y por supuesto el “mío”.

 

La primera vez que lo dijo, me sorprendió pues no me lo esperaba, fue un: “ño, mi” entre risa y orgullo de madre viendo a su hija crecer, no pude dejar de pensar en cuantas veces le habían dicho: presta el juguete, comparte, no seas envidiosa y como era de esperarse pensé en eso de que la guardería, que hace a nuestros hijos más sociables; esto último lo digo en tono de burla, no pude evitar hacer la referencia.

Primer punto: No creo que sea el mejor momento para mi hija obligarla a compartir, si en este instante apenas descubre su “yo”. Un ejemplo tan simple es el hecho de que yo, ya grandecita no comparto todo, con todos; mi marido es mío y no lo comparto, así de fácil y por decir algo; ¿cómo podría pedirle a mi hija en este momento de su vida que compartiera sus contados tesoros?

Segundo punto: Supuestamente la parte de sociabilidad y en donde podría empezar a compartir algunas cosas empieza a los tres, veremos que pasa en ese momento, mientras tanto hacemos de esto un juego y no una obligación.

Este tema y muchos otros sobre la educación infantil a través de los años, está mucho más desarrollado en el libro de Bésame mucho, de Carlos González por si les interesa echarle un ojo.

Ya hablando de mi experiencia con la pequeñita, en ocasiones le digo que tiene muchos, que ¿por qué no da uno? O le pregunto si me convida de su pastelito, hay veces que tengo suerte y otras (la mayoría) no, pero hay avances; otras tantas simplemente jugamos, yo le digo: oyeeeeeee te comiste toooooooodo y no me dejaste, haciendo los ojos grandes y una sonrisa de por medio, ella se echa a reír y sigue el juego; otras veces si tengo algo en las manos que ella quiere (y yo se que quiere) me dice: es míoooooooooooo, generalmente en juego. Pero también hay muchas otras que comparte lo que tiene en mano a todos los que se le crucen en el camino, incluyendo al hermanito, así que definitivamente no es necesario que le digan a mi hija que comparta.

No se por qué también se hace el hobby de terceras personas querer educar a mis hijos, no hagas esto, no hagas el otro, come, termina, comparte; creo que la educación viene de casa, las reglas y los métodos es historia de dos: Los padres; y aunque me molesta mucho que regañen a mi hija por cosas que ni yo entiendo, he aprendido a darle la vuelta y explicarle a la pequeña, a mi manera y a su manera lo que no está mal pero que parece que sí.

Trato por todos los medios de darles las herramientas que necesitan para que se desarrollen de la manera más libre posible; que sí, hay reglas en casa y hay que obedecerlas pero dentro de todo es una manera al estilo “Bésame mucho”; creo que a partir de que esto quede claro para la pequeñita y personas alrededores, lo demás va a ser obvio y compartir no terminará por ser un problema, simplemente no es su momento y yo lo disfruto con ella.

¿ustedes han tenido reflexiones de terceros para educar y que sus hijos compartan? ¿Les parece importante que a los dos años los niños deban compartir sus tesoros? ¿tiene alguna anécdota que quieran compartir con nosotros?

Muchas gracias por ser parte de este blog.

Mumú

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De orejas largas y con gran sonrisa llegó hace a penas un año a esta casa, tímido y en silencio observaba los pasos de mi hija, no hablaba nuestro idioma, pero captaba cada palabra pronunciada de la pequeñita cual tesoro.

Observaba atentamente los pasos de Lotta, entendía que era la mejor amiga de ella, pero lejos de quitarle el lugar simplemente quería jugar con ellas.

La pequeña poco a poco fue observando con recelo a Mumú, como lo ha bautizado desde el inicio, primero lo dejó dormir con ellas, luego empezó a dejarlo jugar algunas veces, ahora es su cómplice en cualquier travesura y lo procura cual bebé, literalmente, le cambia el pañal con un grito de: “Guacalaaaaaaaaaaaa popó” y sale corriendo a buscar uno nuevo y limpiarle con las toallitas húmedas… claro que después me encuentro los pañales de Mumú en la basura, así que hay que estar al pendiente, así como las toallitas húmedas se las he cambiado por pañuelos desechables.

Se han vuelto incondicionales, en ocasiones se sienta a comer con nosotros a la mesa, o quiere estar dentro del maxi cosi para salir a dar una vuelta en coche, o tal vez si el bebé no está en el box, un momento de juego prefiere brindarle.

Mumú es experto en contar cuentos, jugar a la casita y los monstruos en base a las exigencias de las películas en casa; Sabe todas las lenguas que la pequeña pueda aprender y hasta unas inventadas, el holandés (su lengua materna) ha quedado en segundo plano para dar lugar a unas pláticas interminables con mi hija; Es casi como tener que ir a apagarles la luz del cuarto y pedirles que ya se duerman y que dejen los juegos para otro día; también sabe escalar, brincar y cantar canciones y claro, va con ella a la escuela o a cualquier otro lugar, siempre están juntos.

Es el mejor amigo de mi hija y uno más en esta familia.

¿Sus hijos tiene algún muñeco que los acompañe durante el día? ¿Tienen algún juego preferido? ¿De que manera escogieron un muñeco preferido para acompañarlos?

Con él

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Pues claro que el más pequeñito está hilvanado a mi, una especie de simbiosis que algunos no llegan a comprender pero que es algo maravilloso, de esta etapa, que se va tan rápido.

El bebé de la casa, hasta hace poco le costaba trabajo pasar a otros brazos, algunos contados como el de los abuelos, el papá y uno que otro amigo que llegara en el momento preciso para que él los recibiera con una sonrisa aunque fuera por algunos minutos.

Ahora todo va cambiando, empieza a interactuar con el mundo y le sonríe abiertamente; lo mejor es verlos a ellos dos juntos, aun con esa mirada perdida de amor, su padre lo lleva en brazos de un lado al otro; empezó con el vaivén de la casa para calmar esos odiosos cólicos; parecía que entre los paseos de su papá y los míos llegaríamos a China si seguíamos haciendo el mismo camino; ahora, simplemente es el ir y venir con unas risas ahogadas y torpes mientras abre los ojos enormemente, señal de felicidad infinita, y solo oigo: “¡T-E-R-R-E-M-O-T-O!” mientras lo alza y empieza a sacudirlo ligeramente; esto es divertidísimo parece ser, el bebé así de pequeño, únicamente oyendo las palabras y ya ríe mientras sus cachetes se mueven en todos los sentidos.

En ocasiones los sorprendo en plena contemplación, me encantaría saber lo que piensan, pero en estos casos simplemente los miro en silencio….

El bebé ha crecido enormemente y tan rápido, es así como lo veo cuando andan juntos y juegan, o juegan a que juegan, entre sonrisas, muecas, idas al cielo y de regreso. Cuando se cruzan sus miradas después de un día de trabajo, el pequeñito agita sus piernas y brazos en señal de felicidad extrema, abriendo enormemente sus ojos y reclamando los brazos de su papá; y claro este, feliz y como pavorreal lo alza rápidamente para continuar la operación “Terremoto” una y otra vez seguida de alguna canción y juego intermedio.

A todo esto, la más grande se suma a los juegos con extremo cuidado (generalmente) con el hermanito, así que lo que oigo y veo son pequeños grititos dignos de cada edad (incluyendo al padre) y saltos sorpresivos por toda la casa…

Así pasa una tarde cualquiera con los niños.

¿A qué prefieren jugar sus niños? ¿Tienen algún juego o actividad con cada uno de ustedes? ¿ustedes como terminan el día con ellos antes de poner fin a los juegos?