Los juguetes juegan solos

Juguetes

Ayer después de un día movidito con el buen hijo, me quedé en la sala, con él en brazos por supuesto, y me puse a ver a mi alrededor…

Hace no más de un año mi casa no parecía juguetería, la buena hija quién por el momento se da a la tarea de redecorar los espacios con un juguetito por aquí, otros libros por allá y unos pañuelos de colores formados en fila india por toda la casa; eso sí, poniendo primero todos los de un color, seguidos de otro color y así sucesivamente hasta terminarlos.

Pero eso no es todo, desde que llegó el buen hijo, pegado a mi siempre, dicho sea de paso, además de la deco de mi hija, me encuentro con un corralito, una silla alta, un relax, un rebozo…y bueno el maxi cosi definitivamente lo escondo pues desde que Mumú es fan, mi vida (y el del bebé) han peligrado.

Y divagando en todo eso y oyendo de fondo la canción de la Cenicienta

Pensé seriamente en tener un hada madrina de tiempo completo para que se encargara de organizar esta casa, por lo menos que los juguetes se guardaran y limpiaran solos después de que la buena hija se fuera a dormir; pero esperé, y esperé y seguí esperando y nada de nada, simplemente ya tenía la tonadita de la canción en la cabeza en boucle y con un brazo ocupado y el otro libre, trataba de poner las cosas en su lugar. Historia de todos los días, aunque hay que ser justos, mi hija de vez en cuando arregla conmigo, pero ayer no fue el día, eso se los aseguro.

Y volviendo al tema del hada madrina, si el hada es de los años 50´s seguro ya está pensionada ¿no?, aunque debió de haber dejado y formado a alguien también, aunque mucho me temo yo no aparezco en su lista de prioridades, veremos más adelante.

Y entre tanto, entre las divagaciones que ya se iban más allá de la realidad; siempre con la cancioncita pegada hasta el último hueco del cerebro (recordaré cambiar la película o salir corriendo en esa parte). Miré a la pequeña que contenta saltaba de un lugar a otro jugando con una pelota, regalo del buen padre, que seguro que el día que la dichosa pelota aterrice en un plato de comida o rompa alguna cosa entenderán los dos que eso es para jugar afuera.

Y ya para no hacer el cuento largo, me dirigía al último sitio donde podía haber algún juguete perdido y me quedé sorprendida, supongo que es la mejor palabra para describir la escena. Estaban la mayoría de los muñequitos de Lego y Playmobil, junto con Mumú y una que otra muñeca viendo Cenicienta mientras unos la veían desde el sofá, otros comían, etc., La pequeñita simplemente estaba en su silla disfrutando del momento con grata compañía.

Pero ojo que no hay que mover nada, pues mi hija reclama con una letanía y manoteando que están ocupados viendo la película, así que cuidado de moverlos.

Estas cosas simplemente me sacan una sonrisa y un final feliz para un día que termina, en otro momento se arreglará el cuarto, total estas etapas pasan tan rápido…

¿Cuál es su mejor momento del día con sus hijos? ¿Sus hijos arreglan y desarreglan y vuelven a arreglar? ¿Ustedes tienen la suerte de un hada madrina? ¿Tienen alguna anécdota en torno a los juguetes que quieran compartirnos?

Gracias por ser parte de este blog.

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La zona del desastre

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

En mi ilusa cabecita loca, antes de vivir en la que es ahora nuestra casa, pasamos de departamentos a minis casas, así que ya saben lo que es ordenar una mudanza, deshacer las cajas tratar de acomodar todo, en ese momento te dices, ¿Por qué guardo eso?, me acuerdo que de pequeña, coleccionaba, estampas, tarjetas, guardaba todos los recaditos, en fin tenía (tengo, pero en casa de mi mamá jajaja) mi caja de recuerdos de esos años, una vez aquí, como expatriada, no hay lugar para eso, se acumula tanta cosa que luego no sabes donde dejarlas. Bueno el caso es que una vez que finalmente pisamos tierra y entramos a esta casa nos dijimos que queríamos un espacio aireado, sin casi nada, paredes limpias, apenas con dos cuadros, y claro cada quién un cuarto con su espacio y zona desastre.

La realidad es que con un bebé de dos años, eso es imposible, antes acomodaba, guardaba, le divertía infinitamente hacerlo, no había tanta cosa fuera, solo lo básico un relax, una silla para comer, en fin, aun se respiraba en ese espacio. Conforme fue creciendo el caos comenzó a apoderarse de la casa (yo no soy la más ordenada del mundo, pero tampoco exageremos). Cuando me di cuenta ya tenía juguetes, muñecas, pañales (para las muñecas), carritos, mesas, sillitas, y todo lo que se puedan imaginar, eso sí, lo del espacio creativo lo tengo yo lejos de sus manitas, a eso se le llama miedo del bueno, ni pensar que se sirviera ella sola, nada más de pensarlo me da escalosfríos. Y ni siquiera hablemos del lego, que ese me lo encuentro hasta en la sopa, aún no lo he pisado pero me puedo imaginar el dolor de unos pies descalzos corriendo detrás de su hija.

Primero opte por cajas de plástico transparente, ahí ponía los juguetes por temática, se pueden apilar y la verdad las dejaba en el cuarto de la tele, así recuperaba mi salón. Pero poco a poco la nena chiquita como es en estos momentos se iba expandiendo por todas partes, y mis cajas solo servían de adorno. Ahora las cajas están fuera de su alcance, y solo voy sacando un solo juego, y lo voy cambiando, a veces playmobil, a veces lego, a veces rompecabezas, en fin uno a la vez, pues sino, ni juega con ellos, y cada vez que saco uno nuevo veo su carita de felicidad con una boquita en forma de “O” y sus manitas en sus cachetes como si fuera día de fiesta.

De todas maneras, ya me hice a la idea que, todas las tardes, hay que arreglar y ordenar por donde ella haya pasado, pero bueno hay que tomar esta etapa con filosofía y entre menos juguetes mejor, sino el juego es vaciar las cajas y dejar que mamá recoja, yujuuuuuu que diversión, y finalmente el cuartito de la tele ahora sirve de salón de juegos, cuarto de visitas, multiusos y un ¡escóndete y que nadie te vea, si puedes!

¿Ustedes cómo se las arreglan? ¿Tienen su propia zona de desastre? ¿Tienen un lugar específico para que sus hijos jueguen?

“Miam miam” mamá

Laura_Hughes_Mine2

¿Recuerdan que alguna vez les conté eso de dar de comer a mi hija? ¿los inicios? En Un avioncito cargado de… pues bueno, ahora le toca a la madre.

Es una etapa muy divertida, pues aún con la llegada del pequeño puedo decir que también tenemos momentos de juegos, de alegrías, de charlas entre ella y yo, y bueno entre todo lo que podemos hacer, deshacer e inventar en una tarde de chicas, a ella le gusta jugar a la comidita, tiene un carrito de té, el cual tiene tazas, cupcakes, pastelitos, azucarera (esta última la usa como taza pues aquí solo usamos el azúcar para los pasteles así que eso de azucarera quién sabe, no lo conoce). En fin puedo estar 45 minutos tomando té, café, jugos y uno que otro pastel, eso sí, hay que tener cuidado pues la mayoría de las bebidas que te da están muy calientes así que hay que soplarle (ella insiste).

De vez en cuando puede prepararte un platillo, así que de manera imaginaria hace con las manos, movimientos circulares, pone algunos ingredientes acompañados de “chis, chus, chis” para al final llegar con un plato (que no ves) y dártelo, a condición que te lo comas todo y le soples por supuesto, ¡ah! se me olvidaba también hay que hacer ruido de que te estas comiendo el platillo sino no tiene chiste.

Pues bueno a todo esto, una vez que se aburre va a la alacena a buscar algo para comer, le encanta agarrarnos por sorpresa por si olvidamos dejar a la vista algún chocolate o papa frita (¡ahora ya no nos dejamos sorprender!)

Cabe mencionar que es muy compartida la mayor parte del tiempo, así que si está comiendo algo te da, te dice “miam miam” seguido de un “¿miam miam?” (todo está en la pronunciación), y claro que no acepta un no por respuesta.

Un fin de semana, esos de los que padre e hija dan 20 minutos de paz y se van a buscar el pan y en ocasiones unas flores, llegaron con el desayuno, pan, cuernitos, chocolatines, en fin hasta me habían preparado el café (eso es glorioso después de una noche en guardia con el segundo hijo). Yo por mi parte seguía arrullando al retoño y dándole de comer cuando llegó mi hija y me dijo:

Ella: ¡Pa! ¡Pa! = ¿quieres pan?

Yo: No mi amor espera a que termine con tu hermano y voy a la mesa con ustedes

Ella: ¡pa! ¡pa!

Yo: ok, dame un cuernito por favor

Ella feliz corrió a la mesa por uno y muy cuidadosamente lo trajo hasta mi diciendo

Ella: miam miam

Yo: sí gracias mi vida

Yo alargué la mano para agarrarlo y recibí un tremendo ¡Nooooooooo! Miam miam, en ese momento ella empezó a partir pequeños pedazos y dármelos en la boca seguidos de un “miam miam” faltaba más y claro con una sonrisota sin igual, así que seguimos con los hechos hasta que se le cayó al piso mi “Pa” y me lo quiso dar, le dije que no que estaba sucio así que supuestamente resignada dijo “gua gua” (para el perro), pero creo que en un momento se dio cuenta que ya no había más cuernito y sin agua va me lo metió a la boca diciendo “No gua gua”, “mamá” “miam, miam”

Su papá de lejos, no podía con la risa y repetía el “miam miam” de mi hija.

Y así la historia de un avioncito cargado de……para mamá.