¿Pequeño o grande?

Grande o Pequeño

Como ya lo sabrán Hervé Tullet es uno de mis autores favoritos para la literatura infantil, es simplemente inigualable, después de abrir un primer libro de él, lo adoptas inmediatamente.

Esta vez llega a nuestra biblioteca “Grande o pequeño” un libro didáctico para los más pequeñitos, con apenas unas cuantas palabras que hace crecer la imaginación de nuestros hijos mientras descubre lo que es grande y lo que es pequeño.

¡Que lo disfruten!

¿Ustedes conocen alguna otra obra de este autor? ¿Cuál es el libro favorito de sus hijos?

Como siempre gracias por participar en este blog.

Las diferencias entre niña y niño.

Niña y niño

Cuando supe que estaba esperando un niño, pensé en que era mucha la responsabilidad, que había que ser un niño de bien, en pocas palabras no un macho bueno para nada….apenas acababa de pensar esta frase cuando me paré en seco y me dio, me di vergüenza; ¿cómo podía esperar que las personas a mi alrededor, la sociedad, el marketing, etc., no hicieran diferencia entre una niña y un niño si yo misma lo hacía?

¡No! Tengo dos hijos, los cuales procuro, educo, mimo de la misma manera, para que sea niños con todas las posibilidades en sus manos, personas de bien….más que nada niños felices.

Creo que la tendencia es ser más favorable con el niño, me he topado con comentarios como: le haces más caso al niño que a tu hija, lo consientes más, estás más con él, etc., pues tal vez, pero en mi defensa el pequeño tenía apenas unos días de nacido, y no soy de las de dejar a los bebés llorar y que se las arreglen solos por que no está en el horario.

También he visto situaciones en las que los niños de la casa no mueven un dedo, el papá tampoco y la mamá e hijas se desviven por complacerlos. Desafortunadamente es la realidad de muchas familias en pleno siglo XXI.

En casa mi hija juega a la comidita, a la mamá, me imita ahora que ha llegado el bebé, pero al mismo tiempo es fanática de las grúas, tractores y trenes, así que la dejo ser, que juegue y aprenda; creo que gran parte de las ideas preconcebidas son de los adultos, los niños juegan a la casita sin pensar en: “es mi papel de mujer ocuparme de la casa y de los hijos”, juegan a planchar por ver a la mamá o al papá hacerlo sin pensar en: “es el trabajo de mamá planchar y lavar por que es mujer”, lo mismo con un niño en casa; todos esos atributos que damos a esos juguetes sexistas son eso, atributos que nosotros les damos.

En casa la única diferencia que hacemos en cuanto a ellos, son de acuerdo a sus etapas de desarrollo, a mi hijo le cambio el pañal y a mi hija la acompaño al baño, y esto no es por darle prioridad a uno o a otro, simplemente por que es la etapa en la que están en estos momentos.

Me sorprende la manera en la que vamos actuando con nuestros hijos, por ese afán de ser madres perfectas y darles la educación perfecta, creo que a veces dejamos a un lado lo más importante (me incluyo en ocasiones en todo esto): Nuestros hijos; el camino no es fácil y más ahora con tanta información y poca conciliación en casa, pero deberíamos sentarnos, respirar profundamente y ver lo bien que estamos haciendo.

¿Ustedes han vivido diferencias entre niños y niñas? ¿de que manera se organizan en casa? ¿Les han hecho comentarios sobre sus hijos simplemente por ser niño o niña?

Gracias por compartirnos su experiencia 🙂

¡Es mío!

Annallenas.com

El que parte y comparte, se queda con la mejor parte. ¡No, es mío!

Frase célebre de estos días, la pequeña empieza a descubrir su “yo” su “mí” y por supuesto el “mío”.

 

La primera vez que lo dijo, me sorprendió pues no me lo esperaba, fue un: “ño, mi” entre risa y orgullo de madre viendo a su hija crecer, no pude dejar de pensar en cuantas veces le habían dicho: presta el juguete, comparte, no seas envidiosa y como era de esperarse pensé en eso de que la guardería, que hace a nuestros hijos más sociables; esto último lo digo en tono de burla, no pude evitar hacer la referencia.

Primer punto: No creo que sea el mejor momento para mi hija obligarla a compartir, si en este instante apenas descubre su “yo”. Un ejemplo tan simple es el hecho de que yo, ya grandecita no comparto todo, con todos; mi marido es mío y no lo comparto, así de fácil y por decir algo; ¿cómo podría pedirle a mi hija en este momento de su vida que compartiera sus contados tesoros?

Segundo punto: Supuestamente la parte de sociabilidad y en donde podría empezar a compartir algunas cosas empieza a los tres, veremos que pasa en ese momento, mientras tanto hacemos de esto un juego y no una obligación.

Este tema y muchos otros sobre la educación infantil a través de los años, está mucho más desarrollado en el libro de Bésame mucho, de Carlos González por si les interesa echarle un ojo.

Ya hablando de mi experiencia con la pequeñita, en ocasiones le digo que tiene muchos, que ¿por qué no da uno? O le pregunto si me convida de su pastelito, hay veces que tengo suerte y otras (la mayoría) no, pero hay avances; otras tantas simplemente jugamos, yo le digo: oyeeeeeee te comiste toooooooodo y no me dejaste, haciendo los ojos grandes y una sonrisa de por medio, ella se echa a reír y sigue el juego; otras veces si tengo algo en las manos que ella quiere (y yo se que quiere) me dice: es míoooooooooooo, generalmente en juego. Pero también hay muchas otras que comparte lo que tiene en mano a todos los que se le crucen en el camino, incluyendo al hermanito, así que definitivamente no es necesario que le digan a mi hija que comparta.

No se por qué también se hace el hobby de terceras personas querer educar a mis hijos, no hagas esto, no hagas el otro, come, termina, comparte; creo que la educación viene de casa, las reglas y los métodos es historia de dos: Los padres; y aunque me molesta mucho que regañen a mi hija por cosas que ni yo entiendo, he aprendido a darle la vuelta y explicarle a la pequeña, a mi manera y a su manera lo que no está mal pero que parece que sí.

Trato por todos los medios de darles las herramientas que necesitan para que se desarrollen de la manera más libre posible; que sí, hay reglas en casa y hay que obedecerlas pero dentro de todo es una manera al estilo “Bésame mucho”; creo que a partir de que esto quede claro para la pequeñita y personas alrededores, lo demás va a ser obvio y compartir no terminará por ser un problema, simplemente no es su momento y yo lo disfruto con ella.

¿ustedes han tenido reflexiones de terceros para educar y que sus hijos compartan? ¿Les parece importante que a los dos años los niños deban compartir sus tesoros? ¿tiene alguna anécdota que quieran compartir con nosotros?

Muchas gracias por ser parte de este blog.

De la tina a la regadera

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Pues ahora que han pasado algunos meses, la pequeñita con cierto entrenamiento para ir al baño, implementado por ella misma, dicho de paso, decidió sin más ni menos que ya era niña grande; claro que para algunas cosas, para otras sigue diciéndose a ella misma “bebé mi”.

Hace unos días, tal vez un par de semanas quiso meterse a la regadera, así sin más, dio un brinco y quiso bañarse como papá y mamá, para mi sorpresa le ha encantado la idea, a pesar que no le gusta el agua en los ojos, me imagino que como la mayoría de los niños, la regadera la disfruta al máximo y ha sido su nueva pista de juegos.

Cualquiera pensaría que es un gran paso, menos tiempo en el agua, más rápida la tarea antes de irse a dormir, etc….pero lejos de todo eso; es prácticamente lo mismo que si se bañara en la tina con miles de juguetes, es más, en mi baño me puedo encontrar un pato de hule, o unos pulpos que se pegan en las paredes con el agua, ¿qué le hacemos? Creo que es parte de esta nueva vida ¿no? Juguetes hasta en el café, eso sí, con el mayor cuidado posible de no pisar un Lego en el piso o cualquier otro artefacto del estilo, que mi hija tiende a dejar así no más olvidado por aquí o por allá, esperando víctima.

Aunque claro es un paso enorme, visto desde el punto de vista que sea, pues para salir con ella, será más fácil bañarla, hay que verlo desde ese punto práctico, una no tiene siempre la opción de tina en el cuarto o en casa de los amigos o de la familia y aunque de repente regresa a la tina pues decide que es el día perfecto para un chapuzón, ahora cuando le digo: “¡Al agua patitos!” me dice regadera y cuando le digo que si me ayuda a bañar al bebé, me dice: “tina bebé”, supongo que de ahí ha salido toda la relación.

Como sea creo que a la base será la cascada mágica de piratas, dragones y sirenas; o bien un mar lleno de posibilidades para llegar a nuevas islas repletas de aventuras.

Creo que el agua, es una de las cosas preferidas de mi hija, siempre le ha gustado, recordarán que a ella le encantaba irse a bañar y con solo decir ¡Al agua patitos! Saltaba corriendo para irse al agua; conforme se iba acercando la llegada del hermanito en casa, esta práctica que siempre había sido fácil, empezó a tener conflictos de tiempo, forma y modo, así que era una guerra, de vez en cuando, para llevarla a la tina, o sacarla, o enjabonarla o lo que fuera, también dependía del grado de cansancio y lo que estuviera haciendo en el momento, pero bueno, ya no era tan fácil como antes; afortunadamente solo fue un breve periodo, todo se ha ido normalizando y bueno ahora con la novedad de la regadera e ida al baño que me tiene boquiabierta.

Y hablando de agua y sus delicias para estos niños, les confieso que la mía aún no conoce la alberca y sus bondades, así que estas vacaciones veremos que piensa la pequeñita de una buena tarde de alberca al aire libre; no tengo bola de cristal pero puedo imaginar que esto le va a encantar, más que un buen baño en tina o regadera, a que sí.

Definitivamente podremos leer todos los métodos para criar a nuestros hijos, pasar momentos de calidad con ellos (como ahora le llaman), quitar el pañal en 8 pasos, comer adecuadamente, y mil y un títulos más, pero la verdad, son ellos mismos, nuestros hijos, quienes van marcando la pauta.

¿ustedes han tenido problemas para que sus hijos se bañen? ¿Sus hijos se le han adelantado para hacer alguna cosa en especial, bajo sus propios métodos? ¿En cuanto al tema del agua se refiere, qué es lo que más le gusta a sus hijos?

El sueño es sagrado

Sabemos mamás, que el sueño de un pequeño es sagrado, haríamos todo lo posible por que este siga su curso, sin ser interrumpido por nada, ni siquiera por el aleteo de una mariposa. Por nuestra parte si de dormir se trata y eso, en la medida de lo posible, atesoramos esos cinco minutos por aquí, diez por allá y cuando hay noches “completas” nos rendimos ante Morfeo.

Ahora, como bimadre el sueño es todavía más raro y más atesorado, si la buena hija duerme (que generalmente lo hace toda la noche) la guerra la da el buen hijo que simplemente prefiere los brazos de su madre en una mecedora que dormir toda la noche en su cama, claro que para esto hay horarios: de 23h00 a 5h30 duerme plácidamente en su cama, y ya después es otro cuento…

Esto pasa en las noches, que de alguna manera puedo decir que ya vamos de gane.

¿Pero que hay de las siestas? La buena hija hace una buena siesta aún de unas 2-3 horas, dependiendo de la fiesta que haya dado antes, mientras que el buen hijo hace bastantes más, generalmente micro-siestas y una que otra más larga como de una hora, eso sí, ya sea una corta o larga se despierta con una sonrisa y tan feliz como si hubiera descansado horas.

Pero aquí viene lo bueno, el hobby de mi hija, la buena hija, una marmota por naturaleza, ha encontrado divertidísimo despertar al hermanito. Primero era como no queriendo la cosa, pasaba y gritaba, ya saben esas notas falsas que te llegan hasta el cerebro y más aún cuando no pegas el ojo en toda la noche. Pero después de eso era un: “Bebé dodo” “Bebé dodo” (Bebé durmiendo), pareciera tan inofensivo pero Noooooooooo, este “Bebé dodo” va en “Creciendo” al punto de despertar a todos los vecinos….o el mejor aún, es el “bebé” así no más, como diciendo hazme caso, que tan bien es en tono mayor.

Claro, dirán que así pasa, pero la peor, de la cual no me he recuperado fue la ida en coche, finalmente el buen hijo se durmió, pues como que no le gusta mucho el trajín, y fue cuando la buena hija empezó “Bebéeeeeee” “Bebéeeeeeee” Hasta cantadito el tono y claro, super fuerte casi a gritos, así que le pregunte ¿No se ha dormido? NO, me respondió, y ya después de mil, cuando voltee a verlo, el pobre estaba en el quinto sueño y mi hija viéndome con cara de “se acaba de dormir” entre risitas.

Ahora mientras lo voy contando me rio, pero sepan que en su momento no es nada divertido, pues lo que le sigue es un lloriqueo a dos voces que puede durar horas.

Ay la hermanita, lo que encuentra para divertirse, y por otro lado los veo juntos y es ella quien le acaricia la mano, le cuenta cosas y lo llena de juguetes, con los juguetes hay que tener cuidado pues luego son de esos pesados y me da miedo que aterricen en la cabeza del angelito, les juro que puede pasar, más de varias veces hemos corrido para evitar el accidente.

¿Y ustedes como viven los días de poco sueños de sus hijos? ¿Y las siestas? ¿Entre hermanos pasaba lo mismo?

Buen fin de semana a todos y muchas micro-siestas, siestas y noches completas de sueño les deseo ZZzzZzzzz

Su cama, mi cama y la de ella.

Fotografía de Marie Bauwens

Fotografía de Marie Bauwens

Pues como sabrán llegó el día en que mi hijo se fuera a su cuarto, mi hija por otro lado estaba tan contenta que hasta ayudaba a su papá a armar la cama de su hermanito.

Por mi parte con una serie de sentimientos encontrados me encontré con un cuarto enoooooooooorme! Hasta podía flotar en el, claro que como animal de presa, expiraba el miedo por una noche que se anunciaba difícil por tremenda separación….ya no me creo los cuentos de hadas y sobre todo cuando de patrones de sueño se trata, hay que tener un temple fuerte, que no siempre es fácil.

El caso es que al caer la noche ya con la buena hija en cama y el buen hijo con ojitos de “buenas noches” me decidí a ponerlo cuidadosamente en su cama, con una media luz azul, olores cercanos a su madre y aguantando la respiración lo coloqué deseándole dulces sueños en silencio, prendí el babyphone y me fui corriendo a mi cuarto a ver la pantalla, ¡sí! Seguía dormido.

De vez en cuando volteaba a ver la pequeña pantalla para velar los sueños de mi hijo, todo en calma, finalmente me dormí, ni lo creía, ¡hasta algo soñé! No es que mi hijo haya dormido toda la noche pero si unas 4 horas y media. Primera toma de noche, regreso a su cama y yo a la mía, ufffff la libré de nuevo….a los veinte minutos un gritito….no era el del buen hijo sino el de la buena hija, así que decidimos llevarla a nuestra cama, con tal de dormir y sobretodo que no despertara a su hermano.

Segunda toma de noche, más bien de madrugada anunciada por los primeros rayos de sol, la verdad ya dormido me quedé con él (pero no le digan a nadie).

Ya cuando mi hija tomaba el relevo y se despertaba para inicial la jornada, el pequeño también habría los ojos al mundo diciendo buenos días, así que probé ponerlo en su cama un momento en lo que atendía a la pequeña, que reclamaba cuidados y amor.

Para mi sorpresa el bebé se divertía como si fuera juego nuevo, vuelta para acá, vuelta para allá, vuelta para acá y volvemos a empezar, en medio de un concierto y pláticas profundas con el móvil sobre su cabeza. Increíble pero cierto, creo que al final está sumamente contento de encontrar la paz de su cuarto y no compartir sus horas de sueño con una hermana y dos papás develados, ruido de por medio, luces y unas que otras veces, gritos de su hermana que tiene como hobby despertar al hermanito diciendo “shhhh shhh, bebé dodo” bien fuerte a un lado de su oído, por supuesto.

La buena hija por su parte feliz de que todo regrese a la normalidad, aunque en estos días se pasa a mi cama diciendo “Abrazo” y así dormimos en lo que la alarma bebé me despierta para la otra parte de la noche.

Aunque aquí entre nos me encanta tenerlos conmigo y dormir abrazada de ella y un ojo pegado a él, que se le hace si estas etapas dicen ser para nuestros hijos mientras que la realidad es que somos nosotros los que tienen que pasarla de la mejor manera posible, pero hoy me voy con una sonrisa entre dientes por una batalla ganada: “Durmiendo en su cuarto, sin lagrimas”.

Les deseo dulces sueños, aunque sean algunos minutos…

¿Ustedes como han pasado esta etapa?¿Les ha sido fácil?¿Han regresado sus hijos a su cuarto?

Fotografía y colaboración de Marie Bauwens