Cantos de sirenas por la mañana…

Hoy no hay 150 palabras pero para no perder la dinámica de lunes de cuento corto les dejo esta historia de mi baúl de recuerdos.

¡Que la disfruten!

Redcheeksfactory.com

Sin más nostalgia que la dosis perfecta para pasar el día sin depresiones prematuras, la señora Bruni se transformaba en sirena, con aquellos cantos un par de minutos por la mañana, medio día y noche, eran suficientes para disipar los malos espíritus que intentaban estacionarse en el patio….

Una vez acariciada la melodía por todas las aves de la cuadra, podía empezar el día con una buena taza de te y un par de galletas bajas en grasa especiales para la edad que la acompañaba…era así desde el inicio del tiempo como se mostraba; con una media sonrisa preparada para estallar en carcajada a cualquier invitación; era así como los demás la veían simple y alegre; una señorona de buena edad que regaba sus flores y respondía con una mirada burlona y alegre a cada ocasión; sin saber que preparaba sus jornadas para evitar los malos demonios que amenazaban su cuadra y seres queridos, ¿quién lo diría un día?, la buena señora Bruni, que así sin más desapareció dejando un eco de música en su hogar; nadie sabía de donde venía, simplemente aparecía tres veces por día dejando un aire de bondad y dicha en la cuadra…

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La zona del desastre

Illustration by Yum Yum for the cover of Digital Arts Magazine

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En mi ilusa cabecita loca, antes de vivir en la que es ahora nuestra casa, pasamos de departamentos a minis casas, así que ya saben lo que es ordenar una mudanza, deshacer las cajas tratar de acomodar todo, en ese momento te dices, ¿Por qué guardo eso?, me acuerdo que de pequeña, coleccionaba, estampas, tarjetas, guardaba todos los recaditos, en fin tenía (tengo, pero en casa de mi mamá jajaja) mi caja de recuerdos de esos años, una vez aquí, como expatriada, no hay lugar para eso, se acumula tanta cosa que luego no sabes donde dejarlas. Bueno el caso es que una vez que finalmente pisamos tierra y entramos a esta casa nos dijimos que queríamos un espacio aireado, sin casi nada, paredes limpias, apenas con dos cuadros, y claro cada quién un cuarto con su espacio y zona desastre.

La realidad es que con un bebé de dos años, eso es imposible, antes acomodaba, guardaba, le divertía infinitamente hacerlo, no había tanta cosa fuera, solo lo básico un relax, una silla para comer, en fin, aun se respiraba en ese espacio. Conforme fue creciendo el caos comenzó a apoderarse de la casa (yo no soy la más ordenada del mundo, pero tampoco exageremos). Cuando me di cuenta ya tenía juguetes, muñecas, pañales (para las muñecas), carritos, mesas, sillitas, y todo lo que se puedan imaginar, eso sí, lo del espacio creativo lo tengo yo lejos de sus manitas, a eso se le llama miedo del bueno, ni pensar que se sirviera ella sola, nada más de pensarlo me da escalosfríos. Y ni siquiera hablemos del lego, que ese me lo encuentro hasta en la sopa, aún no lo he pisado pero me puedo imaginar el dolor de unos pies descalzos corriendo detrás de su hija.

Primero opte por cajas de plástico transparente, ahí ponía los juguetes por temática, se pueden apilar y la verdad las dejaba en el cuarto de la tele, así recuperaba mi salón. Pero poco a poco la nena chiquita como es en estos momentos se iba expandiendo por todas partes, y mis cajas solo servían de adorno. Ahora las cajas están fuera de su alcance, y solo voy sacando un solo juego, y lo voy cambiando, a veces playmobil, a veces lego, a veces rompecabezas, en fin uno a la vez, pues sino, ni juega con ellos, y cada vez que saco uno nuevo veo su carita de felicidad con una boquita en forma de “O” y sus manitas en sus cachetes como si fuera día de fiesta.

De todas maneras, ya me hice a la idea que, todas las tardes, hay que arreglar y ordenar por donde ella haya pasado, pero bueno hay que tomar esta etapa con filosofía y entre menos juguetes mejor, sino el juego es vaciar las cajas y dejar que mamá recoja, yujuuuuuu que diversión, y finalmente el cuartito de la tele ahora sirve de salón de juegos, cuarto de visitas, multiusos y un ¡escóndete y que nadie te vea, si puedes!

¿Ustedes cómo se las arreglan? ¿Tienen su propia zona de desastre? ¿Tienen un lugar específico para que sus hijos jueguen?

La melodía (150 palabras)

Pasillo, cautela, escoba

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La música salía del patio, parecía una trampa para los niños, un estrecho pasillo, oscuro y hasta frío, la pandilla completa estaba encantada, 3 niños y 2 niñas se habían juntado para descifrar el misterio, después de varios días de profundas discusiones, y de recaudar material precioso para tan importante empresa, emprendieron el camino…..con cautela fueron avanzando, parecía que no tenía fin, pero la música era tan bella que entre más avanzaban, más se embriagaban con ella, a lo lejos se veía un viejo con algún instrumento en las manos, parecía que de ahí salía tan exquisita melodía…en algunas ocasiones paraban para comer o hacer recuento de los hechos, pero entre más pasaba el tiempo, poco a poco iban olvidando del porqué se encontraban allí….solo quería llegar hasta el viejo.

Un sonido rasposo casi imperceptible se anunciaba detrás de ellos, era una escoba mágica que les iba borrando los recuerdos.

 

Nota:

150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento con ellas ¡de 150 palabras!

Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

 

 

 

Historias de terror

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Me vino a la memoria una anécdota al leer el blog de La Psicomami, es verdad que cuando una tiene hijos, los puntos de interés van cambiando y las pláticas de sobre mesa también, lo que a una le parecía totalmente fuera de lugar en una platica entre amigas tomando el café, se vuelve punto de interés casi de tipo nacional sino es que internacional, para aquellas madres, en especial las primerizas. Con este artículo me he reído tanto, parecería que fuera pura ficción y cuando estas en ello ¡paf! Te cae de golpe y sin avisar la cruda realidad.

Hace algunos años, cuando cuidaba al hijo de una amiga, una mañana soleada, de esas que nunca pasan en este país, llegué a la casa de mi amiga y con la sorpresa el bebé andaba enfermo, una gripilla de esas testaduras que más que otra cosa hacen miserable la vida de los papás durante unos días, hasta que el virus emigra al cuerpo de porta bebé….en fin ese día soleado, mi amiga me dijo que había que limpiarle la nariz, ante mi asombro, sacó un instrumento del tipo Edad Media llamado “quita mocos” o “tira mocos”, no había botón de encendido o algún otro circuito o sistema que hiciera el trabajo, por el contrario, el artefacto era totalmente mecánico. Mi amiga con una sonrisa entre dientes al ver mi cara de horror y asco ante tal cosa, me dijo que este tipo de eventos eran totalmente de las madres de los hijos, cada quién llevaba a cuestas los mocos de sus vástagos.

Pasando el tiempo, un par de años, tuve a mi primer bebé, ella tan linda, tan chiquita, tan perfecta….y claro, ¡pasó! después de descifrar cada pañal, cada mueca, cada baba, etc., etc. Pues llegó lo inevitable, le agarró lo que sería un resfriado, lo cual conlleva, miles y miles de mocos haciendo un complot contra los padres, recuerdo que estaba sola y la pobre no podía respirar, entre que trataba de entender el chunche este, sacarle los mocos, tratar de que todos quedaran en el artefacto, no perder ninguno en la cama y la niña que lloraba como si la estuviera despellejando, el resultado fue, entre todo, más o menos aplaudible pero sin mucho éxito al final….acto seguido llamada desesperada al santo padre y trabajo de por vida para él. Yo lo hago muy de vez en cuando y solo en caso de extrema urgencia, otra de Malamadre que le sumo a la lista.

Ha pasado el tiempo, y entre una cosa y otra, novedades, nuevo embarazo, millones de cosas más, su papá se sigue encargando de eso….la anécdota, asquerosa anécdota….fue una madrugada donde la pequeña se sentía mal y había que limpiarle la nariz….en medio de las penumbras y un sueño a medias, oigo al santo padre, literalmente mentar madres, yo fiel y amorosa esposa, brinco y pregunto tímidamente que qué es lo que pasaba…silencio…mi hija ya respiraba pero el santo padre entre sofocos me decía que se había pasado parte de la sustancia en cuestión a su boca….¡Guacala! mi primera reacción fue reírme, la segunda, correr al baño para no vomitar del asco…..¡mi tolerancia a esas cosas es mínima!…pero como dirían “Lo que no te mata te hace más fuerte”…

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Si bien los mocos en su turno son parte del vocabulario de esta casa y los podemos catalogar en todos los colores, tipos, formas y de ahí saber en que estado evolutivo está la gripa, pero una cosa es la teoría y otra definitivamente la práctica, hay cosas que me sobre pasan…Nadie dijo que tener hijos fuera fácil, pero de ahí a todo lo que podemos llegar a hacer, agárrese quien pueda….

Son de las cosas que también dije, jamás en la vida, y aunque trato de mantenerme alejada, me toca…creo que por el resto de las sorpresas de la maternidad lo sobre llevamos….benditos niños y todos los bichos que pueden acumular.

¿Alguna historia de la vida real y sustancias tóxicas que quieran compartir?